caminábamos por las calles mojadas, tenias mi mano cobijada entre tu mano derecha, caminábamos tranquilos mientras con la otra mano comíamos esos mantecol de $150 que le comprábamos a la tía de la esquina. eran tan ricos, ese sabor cálido, como tu mano sosteniendo la mía. cálido como tu cuerpo flako buscándome. cálido como el metro guardando nuestros besos tímidos.
De colegio te veías bien, con tu rebelde pelo largo que tapaba la mitad de tu cara. Con ropa gris, como aquél día de Junio, como la ciudad que no conocíamos, como el futuro que teníamos.
Íbamos a la cuarta de la redonda, caminando por calle méxico, comiendo mantecol, y respirando olor a lluvia santiaguina. mientras escuchándote tararear alguna canción de J-rock, revolvía en mi mente alguna cosa para hablarte, preguntarte, para reirnos.
llegamos al metro.
caminamos siete cuadras.
me dejas en mi casa. entro, saludo a mi abuelita, pateo al gato, entro al baño, hago pipí y salgo para estar juntos en el paradero mientras pasa la micro. Siempre dejamos pasar muchas micros, eramos malos para las despedidas.
te vas a tu casa y yo entro a la mía
veo mi mochila y ahí está mi cuaderno con tus dibujos de animé, una que otra chapita que logré quitarte cuando estabas distraído, el envase de mantecol vacío. Una que otra tarea que no haría porque sólo quería conectarme* para jugar Online contigo... Sí. eramos chicos Otakus que se levantaban los sábados a las nueve para ir a las expoAnimé, eramos chicos que se amaban, que tú creías que yo te amaba, y yo creía qe me amabas y todos creían que nos amábamos, pero en verdad sólo eramos niños conectados, en línea.
ahora son eternos
ResponderEliminarahora son eternos
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