quiero ser el pan, y que tú seas el paté, y venga alguien nos coma a los dos. que luego nos digiera, que luego vaguemos por el alcantarillado, que hablemos con las otras heces, que sigamos el camino de la mierda y la miseria.
que yo sea pan y que tu seas paté, que cuando alguien le ponga la paté al pan, sea en honor a todo el sexo que no hemos tenido. Que seamos un pan con paté, juntos y casi revueltos.
Seamos un bajón disperso, para luego ser surullo perdido.
sábado, 29 de marzo de 2014
mirar y hablar
Estaba todo preparado, serían 14 años de viaje por el espacio. Nos alimentaríamos, respiraríamos y haríamos nuestras necesidades a través de un sistema peculiar que no entiendo, y que no importa.
Estaríamos en una cápsula, atados de pies y manos, quietos, erguidos, con sólo la mirada descubierta, él frente a mí, yo frente a él.
La cápsula sería de un blanco luminoso, y tendría una pequeña ventanita para mirar de vez en cuando al espacio, mientras el silencio sea quien guardará cada momento de nuestros 14 años de viaje.
Pasamos 14 años juntos, sin hacer nada más que estar uno frente al otro, sin hacer nada más que mirarnos. No podíamos comunicarnos a través de los sonidos, pero aprendimos a hacerlo con la mirada.
El día del regreso, volvimos a nuestra vida, todos pensaban que no querríamos pasar más tiempo juntos, pero teníamos una gran diferencia, disfrutábamos nuestra compañía, pues ya no necesitábamos gesticular la lengua, emitir sonidos que tuvieran significado, la mirada era nuestro ente comunicador, y sólo bastaba fijar nuestras pupilas, para descifrar lo que ocultaban en su profundidad.
postdata: Aveces, por las tardes de risas mudas, extraño oír su voz, que vibre en mi tímpano, y erecte mis poros con su sonido.
Estaríamos en una cápsula, atados de pies y manos, quietos, erguidos, con sólo la mirada descubierta, él frente a mí, yo frente a él.
La cápsula sería de un blanco luminoso, y tendría una pequeña ventanita para mirar de vez en cuando al espacio, mientras el silencio sea quien guardará cada momento de nuestros 14 años de viaje.
Pasamos 14 años juntos, sin hacer nada más que estar uno frente al otro, sin hacer nada más que mirarnos. No podíamos comunicarnos a través de los sonidos, pero aprendimos a hacerlo con la mirada.
El día del regreso, volvimos a nuestra vida, todos pensaban que no querríamos pasar más tiempo juntos, pero teníamos una gran diferencia, disfrutábamos nuestra compañía, pues ya no necesitábamos gesticular la lengua, emitir sonidos que tuvieran significado, la mirada era nuestro ente comunicador, y sólo bastaba fijar nuestras pupilas, para descifrar lo que ocultaban en su profundidad.
postdata: Aveces, por las tardes de risas mudas, extraño oír su voz, que vibre en mi tímpano, y erecte mis poros con su sonido.
Comimos una manzana podrída, se veia sabrosa, era sabrosa, escurría su dulce jugo fermentado por nuestros dedos, pero ambos sabíamos que era una manzana podrída, y aunque su sabor era delicioso y empapaba nuestros labios de placer, sabíamos que aquella fruta estaba prohibida y que su pudrición calaría hondo en nuestro interior, destruyendo todo lo simple, lo bueno, lo malo, hasta convertirlo en veneno para almas. Pero no importó, como nada a nuestro al rededor.
Desde aquélla vez me gusta decir que no sucedió nada y que todo sigue igual desde entonces... Pero la gente me mira distinto.
Desde aquélla vez me gusta decir que no sucedió nada y que todo sigue igual desde entonces... Pero la gente me mira distinto.
Veía distorsión, sentía distorsión, sanaba en distorsión. Todos punzaban mis entrañas, querían salir, escapar de mí, montones de sentimientos cobardes, me rodeaban, jugaban y enloquecían tras luces torbellinas. Fue la vorágine de mi alma taciturna y atrapada por el cascarón que no podía romper, no me deja nacer.
Y
Y me transformé en el éter de tu boca, en el éter de tus sentimientos carbonizados por el odio que en tí ardía, y que no pude apagar con mis lágrimas secas.
Soy éter que envuelve tus poros, que penetra las cuencas de tus ojos, que te deja ciego cuando intentas ver lo que no existe.
Y escucho el correr de tu sangre y la espero cuando llega a llenar aquél desmembrado falo.
Soy éter que envuelve tus poros, que penetra las cuencas de tus ojos, que te deja ciego cuando intentas ver lo que no existe.
Y escucho el correr de tu sangre y la espero cuando llega a llenar aquél desmembrado falo.
Gusanos
Hay gusanos en la casa María,
Les gusta la carne, cuando está podrida
Les gusta que ahí se quede, como prenda perdida.
Hay gusanos en la casa tía,
vienen a comerse lo que sobra, lo que está sin vida.
Vienen a mordisquear lo que aún no tiene fecha de ida
ida sin vuelta, ni camino ni despedida.
Hay gusanos en la casa María
Gustan de carne podrida.
Reza pa' que se vayan antes del medio día
sino, seré su alimento, con lamentos de agonía.
Les gusta la carne, cuando está podrida
Les gusta que ahí se quede, como prenda perdida.
Hay gusanos en la casa tía,
vienen a comerse lo que sobra, lo que está sin vida.
Vienen a mordisquear lo que aún no tiene fecha de ida
ida sin vuelta, ni camino ni despedida.
Hay gusanos en la casa María
Gustan de carne podrida.
Reza pa' que se vayan antes del medio día
sino, seré su alimento, con lamentos de agonía.
Cuando descampe
Cuando descampe decía mi abuela. Cuando descampe podrá sacar la ropa a secar, podremos ir a caminar, habrá un sol feliz, un cielo celeste con nubes de esponja y las calles sucias con su gente sucia, se verán limpias en su suciedad sucia.
Cuando descampe decía mi abuela. Cuando descampe, aproveche la luz limpia para hacerlo todo, pues cuando vuelva a llover, no podrá ver.
Cuando descampe iremos a comprar chancaca, prepararé sopaipillas para la once, mientras usted contará las veces que errante oyó a la lluvia y sus tristes voces.
Cuando descampe decía mi abuela. Cuando descampe, aproveche la luz limpia para hacerlo todo, pues cuando vuelva a llover, no podrá ver.
Cuando descampe iremos a comprar chancaca, prepararé sopaipillas para la once, mientras usted contará las veces que errante oyó a la lluvia y sus tristes voces.
Tentempié
La reunión de los días jueves iba tan parcial como siempre, a exceptuar de las insistentes vibraciones susurrosas de las tripas que chillaban, chillaban como quién sabe qué cosa.
Nadie hablaba, excepto el ambiente, que cada vez decía cosas más tensas, a lo que el silencio lo hacía callar, mientras que las tripas hacían de lo suyo, y se acumulaban las miradas nerviosas, los gestos incómodos, las pieles ácidas y los ojos sin color.
La reunión está aburrida, - dijo uno atreviéndose a lo impensado - las tripas parecen divertirse... Dijo temeroso. Todos lo golpearon con la mirada y luego de hacerlo sangrar pensaron que sería interesante saber por qué tanto chillaban esas tripas, ¿la estarían pasando bien a través de su necesidad? ¿chillaban de placer?
Entonces se juntaron en un círculo y decidieron ir a visitarlas, entonces cada uno al mismo tiempo abrió muy grande su boca y comenzaron a meterse dentro de ella, muy cuidadosamente para no dañar nada. Fue algo un poco doloroso, pero excitante, el contacto era indescriptible.
En su viaje por el esófago pudieron admirar la asquerosidad del cuerpo por dentro, asqueroso pero curiosamente perfecto.
Luego de un viaje húmedo hacia su interior... ¡al fin!, cara a cara con las ruidosas tripas, ¡pensaron que se divertían! ¡pensaron que se revolcaban en orgías hedonistas! pero no... Tenían hambre, mucha mucha hambre.
Y ocurrió la tragedia, uno a uno fueron devorados por sus tripas, ¡¡mmm!! ¡que rico! decían en idioma tripál, mientras masticaban feroces con sus dientes blanditos. Ya no quedaba nada de ellos, sólo sus propias chillonas y ya saciadas tripas.
Ya no había nada que hacer, fueron digeridos, fueron excreción, fueron su propio tentempié.
Nadie hablaba, excepto el ambiente, que cada vez decía cosas más tensas, a lo que el silencio lo hacía callar, mientras que las tripas hacían de lo suyo, y se acumulaban las miradas nerviosas, los gestos incómodos, las pieles ácidas y los ojos sin color.
La reunión está aburrida, - dijo uno atreviéndose a lo impensado - las tripas parecen divertirse... Dijo temeroso. Todos lo golpearon con la mirada y luego de hacerlo sangrar pensaron que sería interesante saber por qué tanto chillaban esas tripas, ¿la estarían pasando bien a través de su necesidad? ¿chillaban de placer?
Entonces se juntaron en un círculo y decidieron ir a visitarlas, entonces cada uno al mismo tiempo abrió muy grande su boca y comenzaron a meterse dentro de ella, muy cuidadosamente para no dañar nada. Fue algo un poco doloroso, pero excitante, el contacto era indescriptible.
En su viaje por el esófago pudieron admirar la asquerosidad del cuerpo por dentro, asqueroso pero curiosamente perfecto.
Luego de un viaje húmedo hacia su interior... ¡al fin!, cara a cara con las ruidosas tripas, ¡pensaron que se divertían! ¡pensaron que se revolcaban en orgías hedonistas! pero no... Tenían hambre, mucha mucha hambre.
Y ocurrió la tragedia, uno a uno fueron devorados por sus tripas, ¡¡mmm!! ¡que rico! decían en idioma tripál, mientras masticaban feroces con sus dientes blanditos. Ya no quedaba nada de ellos, sólo sus propias chillonas y ya saciadas tripas.
Ya no había nada que hacer, fueron digeridos, fueron excreción, fueron su propio tentempié.
Ojal en el alma
Una vez cuando chica me retaron por darle de tijeretazos a una camisa, la hice pedazos en tan solo un minuto, digo asi como calculando al ojo. No tengo ni la más puta idea de por qué lo hice, ni como fluyó en mí la ira contra la pobre. Me vino el antojo y arracé con la indefensa. Pero y a quién le importan los sentimientos de una camisa, su vida, sus anhelos, que sé yo, esas cosas que inventan. Pero a mi hermana pareció aborrecerle el hecho. Como si por un momento de su vida hubiese sido capáz de tener empatía, y con la camisa... algo así como que se puso en los "zapatos" de aquella. Cuando la vió destrozada, inservible yacida por todo el patio de tierra, con la cara enagenada me pegó un cachetazo que me hizo dar vuelta la cara y cuando la miré desconcertada, con los ojos brillosos y la mejilla ardiendo, le dije que era una puta mal nacida. Tampoco recuerdo de donde y como pude decirle eso, apuesto que nisiquiera sabía cuando usar tamña ofensa, sólo la usé y le dí justo para que le doliese. Ella me miró fijo y me preguntó si yo sabía cuánto costaba hacer una camisa, pero cúan más costaba hacer un ojal.. Le pregunté de qué estaba hablando. Euforica tomó la camisa echa pedazos y bruscamente me hizo notar que en ella habían unos hoyitos bien hechos, fabricados, eran los hoyitos que sugetaban los botones de la famosa camisa. Me dijo que eso era una ojal y que costaba mucho hacerlos, días completos, costaba esfuerzo, manos y lágrimas de mujeres pobres.
En ese momento, no presté atención a lo que me dijo, ni el por qué. Sólo quise escabullirme rápido de la situación, ir en busca de mi muñeca y decirle que la camisa había sido la que por las noches no me dejaba dormir, así me sentiría más tranquila con mi conciencia.
Un par de otoños después, en una noche fría, sin poder dormir, recordé aquel día, y recordé también que mamá tenia rotos los dedos de sus manos, y que priscila le ayudaba por la noches a coser esos ojales. No me dejaban dormir.
Pero la mamá se fue con sus ojales, con sus suspiros y manos heridas.
Pero la camisa quedó penándome, ella y sus ojales heridos.
Y algo dentro me dolía, tenía un ardor, unas puntadas, algo me humedecía dentro. Y en la madrugada me miré al espejo con la sospecha; Ví mi alma desnuda, y en ella un ojal la atravesaba, y al interior de él podía ver a mi madre sollozar. Supe en ese instante que la camisa en venganza se había apoderado de mí, que me quería ver sufrir, pero sonreí porque su plan malévolo me hizo feliz, pues a través de ese hoyo en mi alma pude ver la mirada llorosa de mi madre que tanto extrañaba.
En ese momento, no presté atención a lo que me dijo, ni el por qué. Sólo quise escabullirme rápido de la situación, ir en busca de mi muñeca y decirle que la camisa había sido la que por las noches no me dejaba dormir, así me sentiría más tranquila con mi conciencia.
Un par de otoños después, en una noche fría, sin poder dormir, recordé aquel día, y recordé también que mamá tenia rotos los dedos de sus manos, y que priscila le ayudaba por la noches a coser esos ojales. No me dejaban dormir.
Pero la mamá se fue con sus ojales, con sus suspiros y manos heridas.
Pero la camisa quedó penándome, ella y sus ojales heridos.
Y algo dentro me dolía, tenía un ardor, unas puntadas, algo me humedecía dentro. Y en la madrugada me miré al espejo con la sospecha; Ví mi alma desnuda, y en ella un ojal la atravesaba, y al interior de él podía ver a mi madre sollozar. Supe en ese instante que la camisa en venganza se había apoderado de mí, que me quería ver sufrir, pero sonreí porque su plan malévolo me hizo feliz, pues a través de ese hoyo en mi alma pude ver la mirada llorosa de mi madre que tanto extrañaba.
ELLA1
Giraba sin control en un amanecer perverso
Podía no ser y ser a la vez lo que siempre aborrecí y critiqué, lo que siempre desprecié y juzgué, pero no me importó, porque sentí el ánimo de revolución (cambio), sentí como cada cosa que componía mi cuerpo se abría a la nueva sensación, y lo experimenté, lo degusté y lo quise volver a hacer; pensé en el futuro, quise bailar con sus garras suaves, entregarme a sus susurros, hacerla mía y hacerme suya.
Nos conocimos, transformó cada parte de mí en un adherente a su locura, me transportó por la atmósfera de la imaginación y la complacencia
El chico de las margaritas desconocidas.
el chico de las margaritas. el chico de la voz suave, reflexiva, el chico con el cuerpo dibujado. el chico que habla de la luna mientras sube las escaleras y mira el cielo distorsionado. el chico de los ojos laguna, que en el centro guarda un misterio profundo y negro.dilatado.
El chico de cara drogada
.
El chico que no me pesca.
¿Acaso soy un pez de mal aspecto? ¿acaso soy un pez de mal sabor? quizás son las espinas que atraviesan todo mi cuerpo. ¿que atraviesan tu cuerpo? creo que salen de ti niña.
podrías cocinarme una vez, para que pruebes mi carne, y veas si te gusto. o mejor. mírame a mis ojos de pez rechazado y busca en ellos horizonte de mar, para que te embarques conmigo.
Sí,
antes yo amaba un chico de margaritas, unas naturales, unas que aparecían cuando me sonreía. Ya ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que las vi enamorarme. Se fueron y no lo noté. Cuando intenté buscarlas ya sólo eran una estela fantasma, que rodeaban su boca, se iban usurpando su mirada hacia otra sonrisa. una sin metal.
chico desconocido. lame con tu lengua mis heridas. dicen que la saliva regenera. toma mi corazón como un helado del sabor que te guste, lamelo lamelo lamelo todo. yo lameré el tuyo. luego dejame dibujar un camino para mí, sobre tu cuerpo, para recorrerle, descubrirle. Chico desconocido.
hola, te amo, como te llamas?.
la vorágine de nuestros días,
la vorágine de aquella noche
nuestras noches...
la vorágine de luces, palabras, miradas, saliva y manos perdidas.
la vorágine de tu cabeza que choca con la mía, tintinean como las copas de vino que bebimos antes.
la vorágine de santiago y las calles por donde dejas sombra.
la vorágine de la muerte buscándonos y tu hallándola, siempre queriendo encontrarla sin saberlo.
La vorágine de tus ojos por la droga que jalamos.
La vorágine de las luces que iluminan el camino.
La vorágine de mi cabeza que me hace (no) vivir sentir.
La vorágine de mis neuronas moribundas.
la vorágine de aquella noche
nuestras noches...
la vorágine de luces, palabras, miradas, saliva y manos perdidas.
la vorágine de tu cabeza que choca con la mía, tintinean como las copas de vino que bebimos antes.
la vorágine de santiago y las calles por donde dejas sombra.
la vorágine de la muerte buscándonos y tu hallándola, siempre queriendo encontrarla sin saberlo.
La vorágine de tus ojos por la droga que jalamos.
La vorágine de las luces que iluminan el camino.
La vorágine de mi cabeza que me hace (no) vivir sentir.
La vorágine de mis neuronas moribundas.
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