domingo, 23 de noviembre de 2014

El toki

Era el día de mi indeseable cumpleaños, de mis veinte veranos. Entonces fui a una casa, la casa de una amiga que no es mi amiga, con su polola que no habla mucho y con otra amiga que la keromusho aunque ya tampoco me habla musho, musho asi como la kero. Entonces estábamos ahí, tomando vodka con bebida blanca, algo rico, suave. Tenía ganas de emborracharme, de andar chambreá en honor a todo lo que odiaba ese día y toda la mala vibra que tenia pegada en los pelos de mis piernas que no quise depilar porque me sentía molesta. Y entonces recordé que estaba en la pobla  y de pronto surgieron en mí tantas ganas de fumarme un porro, que le dije a las niñas (que no fumaban) que era mi cumpleaños y por tanto mi deseo era fumar porro, entonces salí con la dueña de casa, a recorrer las calles y llegar hasta una casa que ella creía que había porro. Llegamos ahí y la señora nos mandó a freir monos al áfrica, nos dijo que su casa era decente, que cómo se nos ocurría. Y la verdad es que teníamos varias razones para que se nos ocurriera algo así de ése lugar...
De momento no pasaba na, la cosa taba media angustiosa y la niña ésta quería irse a la casa, pero yo no quería volver con las manos vacías, entonces le dije que ella se fuera y que yo seguía buscando, que era cosa de mirar bien nomás (haciéndome la chora), en quince minutos vuelvo, le dije.

Era una noche tibia, las calles anaranjadas por la luz nocturna, la soledad falseada por un par de gárgolas en cada esquina. y yo caminando, como una "perdida" más, por los pasajes oscuros, hasta que encontré a dos personas, dos pasteros, por llamarles así. Una chiquilla muy flaca y otro que era como un chiquillo envejecido y flacuchento también. Les pregunté por porro y el sujeto de las mejillas chupadas, se me acerca y dice "flaquita, aqui no hay porro, pero yo te hago la mano po, ma´allá, vamo, yo la llevo." Mi ser racional se habría negado, pero ese ser no sé dónde cresta está, así que le dije que yapo, y el muy barsa me abrazó y me llevó muy cariñoso pal supuesto antro del porro. Yo igual me asusté, me intimidé y pensé que mejor me hacía la simpática, además que igual quería la mano del porro, entonces cualquier cosa le pegaba un empujón y corría como mala de la cabeza, si igual estaba todo pasteado y según yo, mucho no podría hacer. Entonces caminamos, caminamos y caminamos por calles que en mis pesadillas había recorrido, en cada esquina personajes, bebiendo, fumando, drogándose, algo que yo hago, pero en ellos había ese tilde siniestro y decadente que la iglesia y los vecinos se encargaron de meterme en la cabeza en mi aburrida infancia.

Pasamos por varias manos, en todas, no había porro. Ya media chata, haciéndome la simpática chora de calle y media perdida del espacio lugar tiempo, me dijo que hiciéramos una parada; "¿Le molesta si me pego un antenazo?" - no me tuteaba, supongo que de galante - de curiosa le dije que ya, nunca había visto de cerca a alguien fumar pasta. PERO le dije que me dijera dónde cresta estaba la calle maría del pilar (el salto) y que la luego me iba a ir, pero entonces, me miró, con su cara chupada, gastada, arrugada, café, los ojos caídos, inyectados, con la sombra de las ramas de un árbol cubriéndole la mitad de su rostro demacrado, abre el papelito de cuaderno, con el fierro delgado de una antena cortada en cada extremo, la unta al polvo blanquecino del papel, la sustancia se queda pegada en la punta y ahí le pone la llama en más. aspira. olor a toxicidad quemada, parecido a plástico de lápiz bic y fierro. Los pasteros para mí, siempre han sido como los egoístas de las drogas, los tiene tan atrapaos que no les gusta andar compartiendo la volá con otro, sólo lo que haya que sea para ellos nomás, pero él, me miró, lo miré, en la esquina del pasaje y me dijo, "¿quiere?, le va a gustar, si no hace mal, si uno no quiere no se queda pegado." y ahí vinieron a mí, miles de escenas en las que me dijeron que la pasta era el peor vicio que alguien pudiese tener, que después de aquello no hay vuelta atrás, pensé en mi papá. Recordé las miles de veces que dije que jamás probaría algo así, que  la droga no sería jamás parte de mi vida, que era para tontos. Le dije que sí.
Caballerosamente hizo todo el proceso por mí, yo sólo succioné con mi boca, como si fuera una bombilla, mientras él decía murmullos que no recuerdo. Segundos en que el sabor se impregnaba por mi garganta, bajaba, bajaba, solté el humo. y todo pareció oscurecerse un poco, la boca, la pera, la nariz, los parpados y las mejillas, se me cayeron, se durmieron en una exquisita sensación de placer. Me sentí elevada, mi pecho como si estuviese anestesiado y el corazón latiendo, latiendo, latiendo fuerte, era una sensación viva, pero llena de muerte. Él me sonrió; "¿y? ¿le gustó? se siente rico no ve...." Se rió, yo me reí con él, me reí mucho, como si estuviera muy feliz. Sacó una petaquita azul, y bebimos alcohol, no sé qué, pero era alcohol. Yo estaba entregada.

Comenzamos a caminar, a seguir buscando, y caminar era como ir perdida en mi propia percepción, creer y sentir que había menos gravedad, ver todo mucho más oscuro, la pasarela, los focos amarillos, las sombras de desconocidos rondando la calle, me sentía como en un sueño, realmente un sueño.

Esa noche la consumimos 5 veces, gasté el dinero que tenía para el porro. Recorrimos cada esquina oscura, la consumimos, mis labios estaban un poco secos, los quiso besar. Quise negarme, pero supongo que la droga estaba ahogando a mi ser, me estaba transformando en una extensión de su deseo. Tocó mi trasero y acercó su boca mal oliente, seca y chupada a mi boca, lenta pero con fuerza le empujé y le dije que me dijera dónde estabamos, que qería irme a mi cumpleaños. Me ofreció celebrar mi cumpleaños en su casa, juntos, la pasta, él y yo. Comenzamos a caminar y yo empecé a quejarme, a murmurar que no sabía dónde estaba, que me dijera dónde estaba la calle maría del pilar, que yo me iría sola, pero que me dijese, que tenía miedo. Me decía que sí, pero yo sentía que sólo dabamos vueltas y vueltas. Creo que una mujer nos escuchó, una señora sentada en un banquito afuera de una casa de madera, comenzó a gritar, decir cosas que no entendí "Toki, Toki, que andai haciendo con la señorita, déjala tranquila, tu no soy chileno, los mapuches son malos, dejala toki, anda a ser guerrero" y él le dijo vieja conchetumare.
Yo empecé a correr, mientras corría, le decía, "Me traicionaste Toki, dónde está la calle maría del pilar, déjame sola, voy a llegar sola"
"Venga, yo la voy a dejar en su casa, yo no soy malo, usted sabe que yo no soy malo" Volví hacia él, caminamos entre medio de dos pasajes y reconocí la maldita calle maría del pilar. Me dejó en la puerta de la casa de mi amiga. Me dió un beso en la mejilla y me dijo que me cuidase, lo hizo con amor, lo sentí. Le dije que fuera feliz.
Golpié la puerta, una de mis amigas abrió. Entré y una de ellas estaba en la pieza llorando. Habían pasado 3 horas desde que yo había salido, salieron a buscarme, no me encontraron, lloraban porque no sabían que hacer. Discutimos, lloraban, nos abrazamos. "Incosciente, dónde estabas, qué hiciste, tenís la cara rara, qué hiciste. Cagaste el carrete."
Ese día nos acostamos las 4 juntas.
Antes de dormirme, pensé en en el Toki, pensé que fue bueno conmigo, Lo imaginé sin las arrugas, sin aquella apariencia pastera, y hasta parece que era bonito. Pensé en mi cuerpo, en mis neuronas. Temblaba. Pensé en Dios. Hice una oración. El último recurso de un bribón.

lunes, 3 de noviembre de 2014

El sauce

La sombra de nuestras siluetas encajándose, entremezclándose al movimiento del placer desesperante de contener su pene dentro de mi vagina aprisionada por el vaivén de su cuerpo caliente, húmedo y decidido. Tenía un ligero calambre en mi pierna derecha, por tenerla enganchada a la solitaria rama torcida de aquél sauce pequeño. Mi otra pierna sostenía el peso de mi cuerpo, ahí estaba de piernas abiertas, una en la rama y la otra en el pasto seco, por si no se entiende. Mi vientre se rasguñaba con la madera seca de la ramita, mientras que el roce de su pene con la carne húmeda y contraída de mi vagina se hacían sentir hasta la punta de mis pezones erectos.
El morado anaranjado del cielo atardeciendo, daban la tonalidad a nuestras pieles juntas, saboreándose al fresco libre de aquél campo semi abandonado. Sus gemidos en mi cuello, qué rico, qué suave, ahí más fuerte, sujetándose de mi cintura, acaparándola entera con sus grandes manos. 
Me tienes loco.
Hazme toda tuya
Eyaculemos juntos. 
La punta de su glande besaba el tope profundo de mi vulva enrojecida, enardecida, perdida, abriéndome al frenesí.
Mis cachetes retumbaban al choque de su vientre bajo
Clávame 
Mátame
Un calor que desbordó la pared de mi sexo y subió hasta mi pecho, retorciédome, gimiéndo, mientras él derramaba en mí su semen caliente, esparciéndose por mi clítoris suavemente, piel de gallina, ojos blancos, su boca semi abierta, nuestros olores compentrados, mi ano dilatado. 
Un orgasmo, una muerte onírica. 
Ya no luce como sauce llorón, pienso, porque lo dejamos cargado de pasión. 

jueves, 2 de octubre de 2014

te desglosaré para apreciar separado las cosas que me gustan, lejos del contagio absurdo de las otras. cosas.

ese calor en el estómago, esa sensación energizante que bordea el placer del relajo en las entrañas, los felices de algún momento sienten esa calorsito vibrante tenue, extraño pero reconocible, que sube hasta el pecho y desase el nudo, como que hay una felicidad para mi, que invade mi cuerpo y lo reacciona en distintas formas, pero nunca me había pasado que siento a mi cuerpo entregado al sentir de aquélla, (ahora para mí embustera) aquélla felicidad que siento en mi biología pero no la siento siendo provocada por mi espíritu, entonces no hay nada más que un par de químicos jugando con fuego donde no deben, haciéndome creer y caer en su débil red de mentiras que intentan engañarme, me dejaré llevar, me dejaré engañar para creer que estoy sintiéndome feliz.

qué séyo

luchando contra las ondas, las imágenes y movimientos, difuminando cada sonido hasta hacerlo desaparecer, dejando las muecas, transplantándome silencio en el cuello y en los oidos, ahogándome en la oscuridad de la mente cuando están los ojos cerrados y no hay "espectáculo" más que el vacío mental que no conozco y no conoceré, porque mis ondas y las otras, esas las de afuera, se mezclan  y funden funden funden. Sale olor a quemado, pero es placentero el calor, me calienta el calor focalizado en alguna parte del cuerpo, los labios acalorados y rojos, las mejillas, maquillaje natural, hormonas, perfume natural, la podredumbre también es natural, siempre la recuerdo, la pienso y la reconozco, la siento pero se va, y vuelve, y la siento en la nariz, y será y será que el baño está muy encerrado y yo en el water, en mi intimidad máxima, donde lo acepto de mi y no le hago asco, envolá aveces sí, y me puse a escribir, la mierda me hizo inventarme la inspiración que deseo contener y soltar en concreto. entonces pensé que si me inspiro en el baño cagando, tenía dos opciones, una sería que lo que escribo es mierda, que viene de un estado dónde la mierda está literalmente jugueteando con el pensamiento y atrae la mierda del cerebro y la expulso con los dedos. La segunda opción es que mientras cago y expulso la mierda, me quedo limpia, pero de un blanco impuro y sin lavar, y ahí puedo ver un poco más claro. Pero no es ninguna de esas opciones, ni nada, sólo que pensé en la palabra disperso, y se me fue lo que iba a decir, he tenido una onomatopeya que no puedo encontrar y escribir en el cerebro y la blanca ha raspado un pedazo de sinápsis en estado de montaje.

viernes, 29 de agosto de 2014

la vida es terrible curiosa, todo es curioso, todo es extraño, todo es terrible raro, no entiendo nada, no sé nada, no siento nada y a la vez siento que creo sentirlo/comprenderlo todo. Los animales, los árboles, las plantas, el viento y todo aquéllo que parece irremediarse a funcionar perfectamente, cíclicamente en ése sistema, parece ser inconscientemente consciente de la verdad, pero ¿y yo?(yocomoservivientetambiénsoyparteono?) yo me pierdo entre las vorágines de la confusión vacía e indolénte de cada espiritualidad pensada.
Yo ahora no sé que pensar, ni decir, qué conshesumadre es todo ésto? qué hace mi cuerpo sin que yo lo mande, quién soy yo para mandarlo? quién soy yo pensando que soy yo? qué soy cuando hablo de ser? puras preguntas sin sentido, o con demasiado para poder responder. Cuando chica creía que al momento de morir, Dios me pondría en frente de él, y todo sería blanco muy blanco, todo resplandecientemente blanco y yo medio encandilada le miraría y sabría la respuesta a cada pregunta, a cada cuestionamiento de ésta podrídamente hermosa vida, y conocería la máxima verdad de todo, y permanecería ahí con Dios y toda su pulcra y farsante verdad, yo ahí como si fuese pura y mereciera impertérrito lugar, como si mi alma fuera blanca radiante, pero no, tiene manchitas negras como decía mi abuelita, que si juntas muchas manchitas en tu alma (que es blanca al principio del principio) se cubre entera negra y sería una mancha en el cielo, y el cielo ese, aquél resplandeciente de blanco, no tiene manchas (el secreto que siempre quisieron los detergentes. qué fome, no mesale) Entonces ahora pensar en la muerte no me 'conviene', pensar en aquellas ilusiones de niña, sólo sirven para escribir un montón de palabras vacías en un blog despechado y olvidado por las prosas poéticas, por las figuras literarias y cuánta cosa hipérbolosa que le puedo inventar para hacer sentir algo, algo, algo...para hacerme sentir la distinta entre el rebaño, pero no soy más que una oveja cualquiera que le falta lana y le sobra cara de cordero degollado.
Si por un día, pudieses volver atrás, a un episodio de tu vida, el que fuere desde tu "concepción", ¿cuál sería y qué harías?

domingo, 10 de agosto de 2014

soñé que eyaculaba sangre con caca en toda la cara de un loco que tenía la boca abierta.
cuando desperté no pensé que fuese un sueño malo, no lo sentí mal vibrante, como a diferencia de aquéllos sueños que me llenan el pecho de una sensación oscura, angustia. que me hacen tener miedo del día que amanece, llenar de incertidumbre lo que acontece.
     Así que lo olvidé.
Cuando fue de noche, tuve sexo con un hombre, y eyaculé, fue plancentero, rico, pero estaba sucio, todo sucio, mi placer, mis gemidos, sus gemidos, mi vagina contraída, mi sentimientos hedonistas estaban podrídos, y todo era y olía como la mierda. Entonces cuando estuve en mi cama, sola, pensé que mis sueños estaban siendo demasiado explícitos para hablarme inconscientemente desde el in consciente.

lunes, 28 de julio de 2014

Divinum de la pequeña muerte….



A lo lejos puedo ver la imagen de la virgen maría, difuminada, su silueta pura, casta y benevolente, todo lo que yo no estoy siendo mientras la miro. Veo hacia el otro lado, en un basto rincón de la pieza, otra imagen religiosa, mi preferida, Jesús crucificado, su cuerpo ensangrentado y descubierto, la boca semi abierta, los ojos mirando hacia arriba, las rodillas peladas, clavado a la cruz de madera, cerca de la muerte .Y pienso. Con maría no tengo nada en común, pero contigo Cristo, sí, ambos ahora tenemos los ojos volcados hacia arriba, la boca semi abierta, las rodillas peladas y estamos cerca de la muerte. Aunque la diferencia de de mí muerte con la tuya, es que yo muero del placer de unos varios orgasmos.
Mi muerte es pequeña y la tuya pretende salvar al mundo de los pecados del mundo que tu padre inventó. La diferencia de mis rodillas peladas y las tuyas, es que las mías son porque estoy de rodillas  en el suelo, recibiendo el pene de él, chocándome desde atrás hacia adelante, friccionando, calentando cada carne de mi vagina estrecha. La diferencia de mi cuerpo descubierto y el tuyo, es que el mío está libre y él, puede ver como cada poro se me  erecta , como cada movimiento de vaivén hace que mis senos salten, que mi cuerpo se abra y se cierre golpeándose entre sí,le contengo, le trago. La diferencia de nuestra cara, es que mis ojos están casi blancos de placer y tus ojos blancos de dolor. De mi boca salen gemidos y palabras sucias, de la tuya lamentos y perdón para los que no saben lo que hacen
Oye Jesús, Ambos decimos que hacemos el Amor. Cristo
        caen lágrimas de tus ojos, mientras me ves pecar, fornicar, caen lágrimas calientes de mi vagina, que llora chorreante, esparciendo su calor por todo mi cuerpo, endureciendo mis pezones, dilatando las pupilas, torciendo mis pies, los dedos, contrayéndo mis músculos, haciéndome llegar al paraíso por un par de segundos, para verte a tí jesús, llorar lagrimas blancas de tu pene omnipotente en mi boca jadeantemente impura.

martes, 1 de julio de 2014

Sobre Locura y Anarquía


Estoy seguro que hay quienes me etiquetarían de loco por algunos de los deseos que expreso. Muy bien, con gusto abrazo tal locura. Cuando el orden racional a probado su absurdo, aquellos que quisieran liberarse deben expresarse en términos de locura. Un festival, un remolino, la euforia aullante de ritos dionisiacos son verdadera revolución. Artaud y Julien Beck ambos han intentado esto, pero en el teatro. Y el teatro es mentira! Es tiempo de llevar esta locura fuera de los teatros y empezar a vivirla. Somos seres salvajes atrapados en las jaulas de la civilización. Ira, pesar, goce, éxtasis, histeria, todas nuestras pasiones animales necesitan liberarse, liberarse en público, ¡ahora! Pero ¿cómo? ¿Cómo evitamos ser enjaulados? ¿Cómo podemos ser libremente locos? ¿Cómo podemos convertirlo de mera idiosincrasia individual a revuelta anárquica? No lo sé. Todo lo que sé es que una crueldad demente debe ser apuntada hacia la civilización mientras el éxtasis erótico es apuntado a los amigos. Necesitamos aprender a gritar, llorar, reir, aullar, rugir, gemir, saltar, rodar, danzar, acariciar, besar, abrazar, follar, cantar, festejar. Necesitamos ser cuerpos, ser animales, libremente sin restricción. Esta será la mayor crueldad contra la civilización, pues tales acciones se burlan de ella sin piedad. Para aquellos que aman ser mandados, parecerá la mayor de las locuras. Pero para nuestros amigos, ya sean humanos, plantas, piedras, ríos, o cualquier ser salvaje, será el más gentil amor. Pues esta locura es Eros desatado.
Del panfleto, “Diatribas, ensayos y polémicas de Fauna Feral” (Iniciativas Caóticas, 1987)

martes, 17 de junio de 2014

¿Dónde estás querida? ¿envuelta en alguna sábana de por ahí?
¿Dónde?
      ¿En la ropa que usaba ayer? quizás en el asiento trasero. 

Derrepente en tus manos, pero te las lavas todos los días porque te crees limpio. 

¿Dónde? esencia quERIDA, pERdIdA, multilada, cubierta en la cubierta, derretida por el calor, lo caliente que toqué. 

¿Se fue contigo, en tu nariz grande? Devuélve lo que no es tuyo, aunque lo haya sido antes. 

y ahora huelo a calle. 


pero no soy una callejera.


no soy ni esto ni aquello, ni nada. no soy,

y ella ahora anda por ahí, cortejándote con su olorsito, ese que no conozco pero que imagino, ese que me da asco pero en verdad no.

Ojaláque cuando esté entrando por tu naríz, haya un átomo mal habido que ande too revuelto y loco y cague la configuración química que en mi vida entenderé y que surjan mil posibilidades de algo inexistente y el olor, el bendito aroma, te huela a podrído, y te acordís de mi y ese olor mío que yo no conocía pero sentía, ese olor mio que vive en la caja de recuerdos que tiraste a la basura de la eskina

ah ya me aburrí. y qué tanto? a quién le importa? a la vecina de la esquina que mira desdeñoza los ojos rojos de la gente drogada? ay pero para qué tanto sinsentIDO, si al final ni yo entiendo la wea que digo, si al final mi esencia se ha ido lejos o está por ahí, esperando que la actives. 
 a ver si  revive. 



viernes, 6 de junio de 2014

nAdA

Algunas personas tienen olor, como una esencia, algo que siempre impregnan. Algunas personas dejan de tener ese olor porque el olor a detergente de su ropa, los químicos fantasiosos con simulación de naturaleza, van juguetiando con cada poro que ya no deja escapar el aroma de su alma pura y esencial, no liberando libertando, tu yo real.
Ahora soy vainilla con almendras.
Ahora soy Britney Spears.
Ahora soy omo blancos radiantes.
Ahora soy lo que imito del reflejo de otro.
Qué soy? lo que han indecidido para mí.

domingo, 18 de mayo de 2014

Itachi

caminábamos por las calles mojadas, tenias mi mano cobijada entre tu mano derecha, caminábamos tranquilos mientras con la otra mano comíamos esos mantecol de $150 que le comprábamos a la tía de la esquina. eran tan ricos, ese sabor cálido, como tu mano sosteniendo la mía. cálido como tu cuerpo flako buscándome. cálido como el metro guardando nuestros besos tímidos.
De colegio te veías bien, con tu rebelde pelo largo que tapaba la mitad de tu cara. Con ropa gris, como aquél día de Junio, como la ciudad que no conocíamos, como el futuro que teníamos.
Íbamos a la cuarta de la redonda, caminando por calle méxico, comiendo mantecol, y respirando olor a lluvia santiaguina. mientras escuchándote tararear alguna canción de J-rock, revolvía en mi mente alguna cosa para hablarte, preguntarte, para reirnos.
llegamos al metro.
caminamos siete cuadras.
me dejas en mi casa. entro, saludo a mi abuelita, pateo al gato, entro al baño, hago pipí y salgo para estar juntos en el paradero mientras pasa la micro. Siempre dejamos pasar muchas micros, eramos malos para las despedidas.
te vas a tu casa y yo entro a la mía
veo mi mochila y ahí está mi cuaderno con tus dibujos de animé, una que otra chapita que logré quitarte cuando estabas distraído, el envase de mantecol vacío. Una que otra tarea que no haría porque sólo quería conectarme* para jugar Online contigo... Sí. eramos chicos Otakus que se levantaban los sábados a las nueve para ir a las expoAnimé, eramos chicos que se amaban, que tú creías que yo te amaba, y yo creía qe me amabas y todos creían que nos amábamos, pero en verdad sólo eramos niños conectados, en línea.

sábado, 17 de mayo de 2014

El porro

El porro, el porro es marihuana, pero está prensada, y la gente que hace eso, tiene diversas opciones para hacerlo, una, es la miel. Qué rico suena... Marihuana prensada con miel, jamás pensaría que el porro es malo :(  pero la gente que hace marihuana prensada, de preferencia allá en Paraguay, abarata costos y prepara el prensado con petróleo, que sale mucho más rentable y volador*. Luego de hacer bloques de marihuana prensada, la mandan aquí a Chile donde pasa por hartas manos, harta gente rara, turbia, viajes interminables, gente wena pal webeo y gente que tiene mente de negociante. En todo ese tiempo, la marihuana prensada libera toxinas, ya que se encuentra en un estado de pudrición.
Finalmente, llegan hermosos bloques pesados de marihuana prensada a una casa, una casa donde hay una gorda que mete pedazos a la juguera y los muele, luego los mezcla con comida de perro, aveces neoprén, y el ingrediente secreto; bosta de algo. Después de eso, envuelve mínimas cantidades en rectángulos de una hoja de cuaderno, cuadernos que nadie usa para estudiar.
La gorda es hija de otra gorda, que le digo gorda porque no sé quién es, y la clasifico de gorda, la limito a ser gorda porque cuando la veo, pienso "oh que es gorda, en eso se les va la plata del tráfico" porque en esa casa todos son gordos, hasta el perro lleno de tiña que tienen,
y, en esa casa, negra con portón, está la mami, adentro en su trono de vieja traficante, la mami, la madre de los gordos que manosean el porritox que venden, que lo preparan y por la módica suma de mil pesos, te aseguran la muerte de un par de neuronas. y PAF! estoy re loca. Con los ojos chinos, la boca hedionda, los dedos amarillos, la cara caída, la córnea enrojecida y la mente perdída.

Tú, erís como el porro
algo corrompido, medio podrído.
Tú, eris como el porro
algo tóxico
Tú eris como el porro
se encuentra en todos lados, pero ninguno es igual.
Tú eris como el porro
se vende barato porque no vale nada.
Tú eris como el porro
me da placer a través del daño.
Tu erís como el porro
lo consumo.
Tú erís como el porro
tengo que compartirte.
Tu erís como el porro
me ennegreces el alma en vez de los pulmones.
Tú erís como el porro
porque erís como el forro
Tu erís como el porro
me gustas, pero me asustas.
Tú erís como el porro
porque me vas matando de a poco.
Tu erís como el porro
no puedo dejarlo.

podría seguir, pero el porro es el porro y tú eres tú. Ambos se esfuman.

dejando un fantasma al desaparecer



"Pues aunque el olvido me ha dado la calma, no por eso ignoro que soy un extranjero; un extraño a este siglo y a todos los que aún son hombres. Esto es lo que supe desde que extendí mis dedos hacia esa cosa abominable surgida en aquel gran marco dorado; desde que extendí mis dedos y toqué la fría e inexorable superficie del pulido espejo."

lamarca

lo único que me queda de tí, es la marca. la marca de las rodillas peladas. la marca de fluido que dejaste en mi ropa. la marca que se alberga en la pared de mi habitación, al costado de mi cama, dónde más de alguna alguna vez procuraste hacerme el amor y muchas otras veces sólo me penetraste por donde quisiste. Ahí, ahí yacen tres uniformes gotas escurridas por la muralla mate, ahí están, salidas de ti, ahí están los hijos que por gracia divina no tuvimos. Ahí está la marca que no limpié.

Ovejuna, de Vicente para mí.

Quiero escribir algo para ti
pero el sentimiento no me lo permite

 las ganas no son suficientes cuando se trata de extirpar disfraces

 Quiero escribir algo para ti
pero el sentimiento no me lo permite

 y aunque es mil veces mejor ser el héroe, descoser a la bestia y quedarse con la chica, todo indica que estoy destinado a ser una bestia más, culpable y villana de su propia tragedia...

 Deseo fervientemente escribir algo para ti

 llegar a tus venas y sincronizarme con tus palpitaciones

 irrigarte ya no solo de semi proezas pretéritas y oxidadas...


 Quiero nadar en tu sangre, ser el leucocito valiente y alivianar con ternura tus llagas

 el deseo trepanado a sentimiento

 y en las bestialidad de nuestra naturaleza,

 morir una y otra vez en el intento...

El gato con hanta

Había una vez, había una segunda vez, había una tercera vez, había una cuarta vez, había una quinta vez, había una vez otra vez, una y otra vez en que un ratón le pega el hanta a un gato.
Al gato que le gusta mirar la luna porque es un clásico. 
El ratón sedujo al gato. El gato ahora tiene hanta. El ratón tiene bolas de pelo en la wata.  El gato se ha enamorado de ese ratón feo, sucio, pordiosero, lleno de escupitajos invadidos de mentiritas. ¿qué ha sido? ¿su cola? No lo sé, sólo puedo ver como anhelas ver la luna con él.  
Después.
El ratón con el gato, miraban la luna sobre el techo vertiginoso, así le dejaron los estupefacientes. La miraban juntos, veían las mismas figuras en ella, pero no. Pero no.
- Miau - dijo.
- Skuíck - terminó.

sábado, 29 de marzo de 2014

pan con paté

             quiero ser el pan, y que tú seas el paté, y venga alguien nos coma a los dos. que luego nos digiera, que              luego vaguemos por el alcantarillado, que hablemos con las otras heces, que sigamos el camino de la                mierda y la miseria.
                     que yo sea pan y que tu seas paté, que cuando alguien le ponga la paté al pan, sea en                                        honor a todo el sexo que no hemos tenido. Que seamos un pan con paté, juntos y casi revueltos. 
                                         Seamos un bajón disperso, para luego ser surullo perdido.

mirar y hablar

Estaba todo preparado, serían 14 años de viaje por el espacio. Nos alimentaríamos, respiraríamos y haríamos nuestras necesidades a través de un sistema peculiar que no entiendo, y que no importa.
Estaríamos en una cápsula, atados de pies y manos, quietos, erguidos, con sólo la mirada descubierta, él frente a mí, yo frente a él.
La cápsula sería de un blanco luminoso, y tendría una pequeña ventanita para mirar de vez en cuando al espacio, mientras el silencio sea quien guardará cada momento de nuestros 14 años de viaje.

Pasamos 14 años juntos, sin hacer nada más que estar uno frente al otro, sin hacer nada más que mirarnos. No podíamos comunicarnos a través de los sonidos, pero aprendimos a hacerlo con la mirada.

El día del regreso, volvimos a nuestra vida, todos pensaban que no querríamos pasar más tiempo juntos, pero teníamos una gran diferencia, disfrutábamos nuestra compañía, pues ya no necesitábamos gesticular la lengua, emitir sonidos que tuvieran significado, la mirada era nuestro ente comunicador, y sólo bastaba fijar nuestras pupilas, para descifrar lo que ocultaban en su profundidad.

postdata: Aveces, por las tardes de risas mudas, extraño oír su voz, que vibre en mi tímpano, y erecte mis poros con su sonido.
Comimos una manzana podrída, se veia sabrosa, era sabrosa, escurría su dulce jugo fermentado por nuestros dedos, pero ambos sabíamos que era una manzana podrída, y aunque su sabor era delicioso y empapaba nuestros labios de placer, sabíamos que aquella fruta estaba prohibida y que su pudrición calaría hondo en nuestro interior, destruyendo todo lo simple, lo bueno, lo malo, hasta convertirlo en veneno para almas. Pero no importó, como nada a nuestro al rededor.
Desde aquélla vez me gusta decir que no sucedió nada y que todo sigue igual desde entonces... Pero la gente me mira distinto.
Veía distorsión, sentía distorsión, sanaba en distorsión. Todos punzaban mis entrañas, querían salir, escapar de mí, montones de sentimientos cobardes, me rodeaban, jugaban y enloquecían tras luces torbellinas. Fue la vorágine de mi alma taciturna y atrapada por el cascarón que no podía romper, no me deja nacer.

Y

Y me transformé en el éter de tu boca, en el éter de tus sentimientos carbonizados por el odio que en tí ardía, y que no pude apagar con mis lágrimas secas.
Soy éter que envuelve tus poros, que penetra las cuencas de tus ojos, que te deja ciego cuando intentas ver lo que no existe.
Y escucho el correr de tu sangre y la espero cuando llega a llenar aquél desmembrado falo.

Gusanos

Hay gusanos en la casa María,
Les gusta la carne, cuando está podrida
Les gusta que ahí se quede, como prenda perdida.

Hay gusanos en la casa tía,
vienen a comerse lo que sobra, lo que está sin vida.
Vienen a mordisquear lo que aún no tiene fecha de ida
ida sin vuelta, ni camino ni despedida.

Hay gusanos en la casa María
Gustan de carne podrida.
Reza pa' que se vayan antes del medio día
sino, seré su alimento, con lamentos de agonía.

Cuando descampe

Cuando descampe decía mi abuela. Cuando descampe podrá sacar la ropa a secar, podremos ir a caminar, habrá un sol feliz, un cielo celeste con nubes de esponja y las calles sucias con su gente sucia, se verán limpias en su suciedad sucia.
Cuando descampe decía mi abuela. Cuando descampe, aproveche la luz limpia para hacerlo todo, pues cuando vuelva a llover, no podrá ver.
Cuando descampe iremos a comprar chancaca, prepararé sopaipillas para la once, mientras usted contará las veces que errante oyó a la lluvia y sus tristes voces.

Tentempié

La reunión de los días jueves iba tan parcial como siempre, a exceptuar de las insistentes vibraciones susurrosas de las tripas que chillaban, chillaban como quién sabe qué cosa.

Nadie hablaba, excepto el ambiente, que cada vez decía cosas más tensas, a lo que el silencio lo hacía callar, mientras que las tripas hacían de lo suyo, y se acumulaban las miradas nerviosas, los gestos incómodos, las pieles ácidas y los ojos sin color.

La reunión está aburrida, - dijo uno atreviéndose a lo impensado - las tripas parecen divertirse... Dijo temeroso. Todos lo golpearon con la mirada y luego de hacerlo sangrar pensaron que sería interesante saber por qué tanto chillaban esas tripas, ¿la estarían pasando bien a través de su necesidad? ¿chillaban de placer?
Entonces se juntaron en un círculo y decidieron ir a visitarlas, entonces cada uno al mismo tiempo abrió muy grande su boca y comenzaron a meterse dentro de ella, muy cuidadosamente para no dañar nada. Fue algo un poco doloroso, pero excitante, el contacto era indescriptible.
En su viaje por el esófago pudieron admirar la asquerosidad del cuerpo por dentro, asqueroso pero curiosamente perfecto.
Luego de un viaje húmedo hacia su interior... ¡al fin!, cara a cara con las ruidosas tripas, ¡pensaron que se divertían! ¡pensaron que se revolcaban en orgías hedonistas! pero no... Tenían hambre, mucha mucha hambre.

Y ocurrió la tragedia, uno a uno fueron devorados por sus tripas, ¡¡mmm!! ¡que rico! decían en idioma tripál,        mientras masticaban feroces con sus dientes blanditos. Ya no quedaba nada de ellos, sólo sus propias chillonas y ya saciadas tripas.

Ya no había nada que hacer, fueron digeridos, fueron excreción, fueron su propio tentempié.
Mi enfermedad es la reflexión,
la naturaleza del desquicio,
la primicia del frenesí,
buscar la muerte en la vida,
encontrar un reflejo del sol en la noche,
probar lo amargo del azúcar,
reir, llorar, volar, caer, nadar, besar, soñar, vivir, morir, pensar, existir ; ser Dios.

Ojal en el alma

Una vez cuando chica me retaron por darle de tijeretazos a una camisa, la hice pedazos en tan solo un minuto, digo asi como calculando al ojo. No tengo ni la más puta idea de por qué lo hice, ni como fluyó en mí la ira contra la pobre. Me vino el antojo y arracé con la indefensa. Pero y a quién le importan los sentimientos de una camisa, su vida, sus anhelos, que sé yo, esas cosas que inventan. Pero a mi hermana pareció aborrecerle el hecho. Como si por un momento de su vida hubiese sido capáz de tener empatía, y con la camisa... algo así como que se puso en los "zapatos" de aquella. Cuando la vió destrozada, inservible yacida por todo el patio de tierra, con la cara enagenada me pegó un cachetazo que me hizo dar vuelta la cara y cuando la miré desconcertada, con los ojos brillosos y la mejilla ardiendo, le dije que era una puta mal nacida. Tampoco recuerdo de donde y como pude decirle eso, apuesto que nisiquiera sabía cuando usar tamña ofensa, sólo la usé y le dí justo para que le doliese. Ella me miró fijo y me preguntó si yo sabía cuánto costaba hacer una camisa, pero cúan más costaba hacer un ojal.. Le pregunté de qué estaba hablando. Euforica tomó la camisa echa pedazos y bruscamente me hizo notar que en ella habían unos hoyitos bien hechos, fabricados, eran los hoyitos que sugetaban los botones de la famosa camisa. Me dijo que eso era una ojal y que costaba mucho hacerlos, días completos, costaba esfuerzo, manos y lágrimas de mujeres pobres.

En ese momento, no presté atención a lo que me dijo, ni el por qué. Sólo quise escabullirme rápido de la situación, ir en busca de mi muñeca y decirle que la camisa había sido la que por las noches no me dejaba dormir, así me sentiría más tranquila con mi conciencia.


Un par de otoños después, en una noche fría, sin poder dormir, recordé aquel día, y recordé también que mamá tenia rotos los dedos de sus manos, y que priscila le ayudaba por la noches a coser esos ojales. No me dejaban dormir.

Pero la mamá se fue con sus ojales, con sus suspiros y manos heridas.


Pero la camisa quedó penándome, ella y sus ojales heridos.


Y algo dentro me dolía, tenía un ardor, unas puntadas, algo me humedecía dentro. Y en la madrugada me miré al espejo con la sospecha; Ví mi alma desnuda, y en ella un ojal la atravesaba, y al interior de él podía ver a mi madre sollozar. Supe en ese instante que la camisa en venganza se había apoderado de mí, que me quería ver sufrir, pero sonreí porque su plan malévolo me hizo feliz, pues a través de ese hoyo en mi alma pude ver la mirada llorosa de mi madre que tanto extrañaba.

ELLA1

Giraba sin control en un amanecer perverso
Podía no ser y ser a la vez lo que siempre aborrecí y critiqué, lo que siempre desprecié y juzgué, pero no me importó, porque sentí el ánimo de revolución (cambio), sentí como cada cosa que componía mi cuerpo se abría a la nueva sensación, y lo experimenté, lo degusté y lo quise volver a hacer; pensé en el futuro, quise bailar con sus garras suaves, entregarme a sus susurros, hacerla mía y hacerme suya.

Nos conocimos, transformó cada parte de mí en un adherente a su locura, me transportó por la atmósfera de la imaginación y la complacencia 

El chico de las margaritas desconocidas.

el chico de las margaritas. el chico de la voz suave, reflexiva, el chico con el cuerpo dibujado. el chico que habla de la luna mientras sube las escaleras y mira el cielo distorsionado. el chico de los ojos laguna, que en el centro guarda un misterio profundo y negro.dilatado.


 El chico de cara drogada
.
El chico que no me pesca.

¿Acaso soy un pez de mal aspecto? ¿acaso soy un pez de mal sabor? quizás son las espinas que atraviesan todo mi cuerpo. ¿que atraviesan tu cuerpo? creo que salen de ti niña.
podrías cocinarme una vez, para que pruebes mi carne, y veas si te gusto. o mejor. mírame a mis ojos de pez rechazado y busca en ellos horizonte de mar, para que te embarques conmigo.

Sí,
antes yo amaba un chico de margaritas, unas naturales, unas que aparecían cuando me sonreía. Ya ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que las vi enamorarme. Se fueron y no lo noté. Cuando intenté buscarlas ya sólo eran una estela fantasma, que rodeaban su boca, se iban usurpando su mirada hacia otra sonrisa. una sin metal.

chico desconocido. lame con tu lengua mis heridas. dicen que la saliva regenera. toma mi corazón como un helado del sabor que te guste, lamelo lamelo lamelo todo. yo lameré el tuyo. luego dejame dibujar un camino para mí, sobre tu cuerpo, para recorrerle, descubrirle. Chico desconocido.

hola, te amo, como te llamas?.
la vorágine de nuestros días,
     la vorágine de aquella noche
                          nuestras noches...
la vorágine de luces, palabras, miradas, saliva y manos perdidas.
la vorágine de tu cabeza que choca con la mía, tintinean como las copas de vino que bebimos antes.

                                    la vorágine de santiago y las calles por donde dejas sombra.
la vorágine de la muerte buscándonos y tu hallándola, siempre queriendo encontrarla sin saberlo. 

La vorágine de tus ojos por la droga que jalamos. 
La vorágine de las luces que iluminan el camino.
La vorágine de mi cabeza que me hace (no) vivir sentir. 
La vorágine de mis neuronas moribundas.