Quién soy queriendo ser qué, revolvía en mi mente esa pregunta, tratando de responder.
ATRAPADA EN SANTIAGO
En una espera de la que no hay nada que esperar. Intento precipitarme al pensamiento que comprende lo absurdo, y la ironía del sistema del que emerjo en función de si mismo, soy una espora que le aporta, pero ignoran que en ella acontece un veneno fulminante y pecaminoso para la dogma de la que no se rige. Más no es una desgracia pensar en la tragedia concedida ni en el entendimiento de toda esta mierda, si en realidad no sientes que digamos, hm fuese real. Porque en realidad, la realidad si existe y la subjetividad del sujeto que crees que eres, viene inherente mente a lo que está 'sujeto' como una cuerda a un pedestal débil y purulento.
ATRAPADA entre la nada
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Tomarse un copete, fumarse un pito, pegarse un sake. La manera normalizada y más cómoda de fluir en una vorágine del surrealismo de una filosofía que yace en tu cabeza, desinhibida por una necesidad de llenarse el ego a través de una excusa.
Me da verguenza, ojalá nunca se acabase el vino y ojalá pudiese ser yo misma, embriagada del odio y el amor que no gobierna nada y florece como naturaleza misma y propia a la universalidad.
Me da verguenza, ojalá nunca se acabase el vino y ojalá pudiese ser yo misma, embriagada del odio y el amor que no gobierna nada y florece como naturaleza misma y propia a la universalidad.
Las palabras que no existieron
Esa vez me dijo todo y dije nada. Me quedé callada mirando como me miraba. No pude decir nada. Y mastico una y otra vez las palabras que no estuvieron en mi boca, mastico al saltar de la micro cuando voy de vuelta, esas palabras que estuvieron perdidas en mi mente mientras ese silencio las a meritaba y no estaban. Y ahora que divagan por toda la micro no le sirven a nadie ni pa pagarme un pasaje de vuelta a las miles de veces que me quedé callada.
Esa vez me dijo todo y dije nada. Me quedé callada mirando como me miraba. No pude decir nada. Y mastico una y otra vez las palabras que no estuvieron en mi boca, mastico al saltar de la micro cuando voy de vuelta, esas palabras que estuvieron perdidas en mi mente mientras ese silencio las a meritaba y no estaban. Y ahora que divagan por toda la micro no le sirven a nadie ni pa pagarme un pasaje de vuelta a las miles de veces que me quedé callada.
Y te miro y se me revuelve la wata, asi como si tuviera risa contenida, un cosquilleo medio raro, te miro y quiero que me abraces más fuerte, que me mires de reojo como lo hago cuando estamos en el cine, que pienses en mí en el día, que quieras besarme cada cinco minutos como me dan ganas a mi, y te beso y te beso todo lo que más me permite mi ser todo tímido y cocoroco, todo lo que más me permite mi miedo a que pienses que soy pegote, todo lo que me permite mi idea de que no debo aburrirte ni que sepas que me tienes prendada, te beso y te beso todo lo que puedo permitirme porque quiero aprovechar de hacerlo mientras me lo permito y puedo, porque no sé hasta cuándo duren esos besos tuyos ni hasta cuándo pueda besarte, mirar tus ojos, sonreirte, decirte que me gustai mucho cuando estoy media curá. Hasta cuándo me vas a morder, hasta cuando voy a dejar que me marques.
Pucha oye me gustai caleta
soy una niña te dai cuenta? si supierai que soy una niña muy romántica.
oye pucha no me hagai sufrir te digo aveces, porque tengo miedo sabí, no quiero sufrir ni querer mas de lo que me quieren
qué miedos mas tontos digo yo
quiero puro que te enamoris de mi, perdidamente en mis ojos quiero sentir los tuyos, te deseo completo, te haría todo lo que me pidierai, te daria todo lo que quisierai tener de mi, excepto mi sufrimiento.
Y las lavandas, y me gustas tanto aunque aveces marchites la flor que tengo en mi mano para tí. La
marchita, y aveces con una pura mirada la resucita. Pero en una de esas no miradas, la dejo caer.
Y qué voy a hacer si no me corresponde. Dice que sí pero no le creo. Tiene esa misma mirada perdida y distraída cuando camina conmigo, esa que yo ponía cuándo pensaba en el tiempo pasado estando en el presente.
Pucha oye me gustai caleta
soy una niña te dai cuenta? si supierai que soy una niña muy romántica.
oye pucha no me hagai sufrir te digo aveces, porque tengo miedo sabí, no quiero sufrir ni querer mas de lo que me quieren
qué miedos mas tontos digo yo
quiero puro que te enamoris de mi, perdidamente en mis ojos quiero sentir los tuyos, te deseo completo, te haría todo lo que me pidierai, te daria todo lo que quisierai tener de mi, excepto mi sufrimiento.
Y las lavandas, y me gustas tanto aunque aveces marchites la flor que tengo en mi mano para tí. La
marchita, y aveces con una pura mirada la resucita. Pero en una de esas no miradas, la dejo caer.
Y qué voy a hacer si no me corresponde. Dice que sí pero no le creo. Tiene esa misma mirada perdida y distraída cuando camina conmigo, esa que yo ponía cuándo pensaba en el tiempo pasado estando en el presente.
Nunca se me había muerto nadie.
Nunca había tenido la desesperanza de saber que jamás podré volver a mirar su cara y jamás podré volver a tocarle ni abrazarle, ni escuchar sus sonidos ni ver sus atolondrados gestos. Y tengo una pena que no puedo soltar, una lágrima que no quiere salir, un nudo que no puedo desenredar con ninguna técnica más que el anhelo de que el propio tiempo la deshaga.
Quiero llorar y no puedo.
Porque aún hay días en los que te pienso y te extraño
Hay días que no eres nada más que un vago y lejano recuerdo
Hay días que me tropiezo con tus cosas
Hay días que me arrepiento un poco muy poco de haber botado todo lo que me diste, de todas nuestras fotos.
Y me muero por abrazarte, un frío que recorre mi cuerpo, una necesidad que no entiendo. Me muero por sentir tu cuerpo grande abrazándome, y me muero y me muero. Pero tú eres el muerto, eres tú.
Y días como hoy agradezco que no pueda verte ni tocarte, que no pueda saber de tí, en cómo será el cielo o el infierno, agradezco que no estés al alcance de unas teclas para decirte que nos juntemos y así jamás me liberaría, jamás podría sanarme.
Pero la vida me quiere enseñar algo, lo veo, lo siento, me dice que debe ser por mi propia fuerza y voluntad, entonces pareciera que vuelvo a buscar desmedros de tí en otras partes.
No tengo nada para mirar de ti, más que los lugares teñidos de nuestras andanzas, más que los hyundai accent blancos que están por ahí, más que tu imagen desfigurada en mi cabeza, que día a día se hace clara, día a día se hace difusa, día a día no me importa, día a día me hace querer llorar.
Tal vez estoy escribiendo esto como una excusa para no estudiar para la prueba o porque de verdad ya no puedo más de aquella añoranza de tus devenires.
Quiero que no llegue nunca el día en que los muertos resucitan. Porque no quiero volver a saber de tí. Porque no quiero volver a pensar en que puedo saber de tí.
Estás muerto, y aveces pienso que peor que muerto, pues a los muertos se les recuerda y se les habla y se les llama, contigo parece como si no hubieses existido, como si fueras un delirio, que no hay nada de tí en ninguna parte, que nadie me habla de tí, que nadie me escucha que nadie me pesca cuando te menciono sin querer. Es como si hubieses sido una fantasía de mi cabeza, un momento de histeria, de esquizofrenia que nadie quiere recordarme, excepto ella. Lo único viviente que me queda de tí, más que tú mismo. Ella, la única que me acompaña en mi fantasía, la única que la prolonga y me retrocede y me angustia.
Ella, lo único que me queda.
Qué ego tan ancho te vas a inflar cuando te metas a leer todo aquéllo que hemos escrito de tí, porque siempre ha sido devastadora la indiferencia que nunca te dedicamos. Aunque encuentres odio y tristeza aún así es sobre tí, tú que te crees especial, el especial de la familia, como esa conversación que algún día tuvimos. Esa en la que me decías que tú familia sentía que tú eras especial y elegido, que tú lo sentías y que yo también lo sentía. Qué algo grande harías. Yo también me siento así, a pesar de que no me amo ni siquiera la mitad de lo que creí amarte a tí.
No quiero encontrarme con nadie igual a èl, quiero que siga tan muerto como está. Para que el tiempo me haga olvidar la sensación de frío. Estoy segura que no piensa en mí. Que no me extraña, que no le dice a nadie que me llame para ir a verle a su tumba. Iría con flores marchitas.
Sólo deseo que si resucitas, seas tan bueno como creíste serlo. Al menos con quienes te aman.
Que no vuelvas a intentar matarme, matarte, suicidarme, suicidarnos en el fondo del extasis, completamente drogados.
pd. Y estoy chata de que mis escrituras cuando se tratan de tí, vayan dirigidas como una carta, como una carta de desamor.
Nunca había tenido la desesperanza de saber que jamás podré volver a mirar su cara y jamás podré volver a tocarle ni abrazarle, ni escuchar sus sonidos ni ver sus atolondrados gestos. Y tengo una pena que no puedo soltar, una lágrima que no quiere salir, un nudo que no puedo desenredar con ninguna técnica más que el anhelo de que el propio tiempo la deshaga.
Quiero llorar y no puedo.
Porque aún hay días en los que te pienso y te extraño
Hay días que no eres nada más que un vago y lejano recuerdo
Hay días que me tropiezo con tus cosas
Hay días que me arrepiento un poco muy poco de haber botado todo lo que me diste, de todas nuestras fotos.
Y me muero por abrazarte, un frío que recorre mi cuerpo, una necesidad que no entiendo. Me muero por sentir tu cuerpo grande abrazándome, y me muero y me muero. Pero tú eres el muerto, eres tú.
Y días como hoy agradezco que no pueda verte ni tocarte, que no pueda saber de tí, en cómo será el cielo o el infierno, agradezco que no estés al alcance de unas teclas para decirte que nos juntemos y así jamás me liberaría, jamás podría sanarme.
Pero la vida me quiere enseñar algo, lo veo, lo siento, me dice que debe ser por mi propia fuerza y voluntad, entonces pareciera que vuelvo a buscar desmedros de tí en otras partes.
No tengo nada para mirar de ti, más que los lugares teñidos de nuestras andanzas, más que los hyundai accent blancos que están por ahí, más que tu imagen desfigurada en mi cabeza, que día a día se hace clara, día a día se hace difusa, día a día no me importa, día a día me hace querer llorar.
Tal vez estoy escribiendo esto como una excusa para no estudiar para la prueba o porque de verdad ya no puedo más de aquella añoranza de tus devenires.
Quiero que no llegue nunca el día en que los muertos resucitan. Porque no quiero volver a saber de tí. Porque no quiero volver a pensar en que puedo saber de tí.
Estás muerto, y aveces pienso que peor que muerto, pues a los muertos se les recuerda y se les habla y se les llama, contigo parece como si no hubieses existido, como si fueras un delirio, que no hay nada de tí en ninguna parte, que nadie me habla de tí, que nadie me escucha que nadie me pesca cuando te menciono sin querer. Es como si hubieses sido una fantasía de mi cabeza, un momento de histeria, de esquizofrenia que nadie quiere recordarme, excepto ella. Lo único viviente que me queda de tí, más que tú mismo. Ella, la única que me acompaña en mi fantasía, la única que la prolonga y me retrocede y me angustia.
Ella, lo único que me queda.
Qué ego tan ancho te vas a inflar cuando te metas a leer todo aquéllo que hemos escrito de tí, porque siempre ha sido devastadora la indiferencia que nunca te dedicamos. Aunque encuentres odio y tristeza aún así es sobre tí, tú que te crees especial, el especial de la familia, como esa conversación que algún día tuvimos. Esa en la que me decías que tú familia sentía que tú eras especial y elegido, que tú lo sentías y que yo también lo sentía. Qué algo grande harías. Yo también me siento así, a pesar de que no me amo ni siquiera la mitad de lo que creí amarte a tí.
No quiero encontrarme con nadie igual a èl, quiero que siga tan muerto como está. Para que el tiempo me haga olvidar la sensación de frío. Estoy segura que no piensa en mí. Que no me extraña, que no le dice a nadie que me llame para ir a verle a su tumba. Iría con flores marchitas.
Sólo deseo que si resucitas, seas tan bueno como creíste serlo. Al menos con quienes te aman.
Que no vuelvas a intentar matarme, matarte, suicidarme, suicidarnos en el fondo del extasis, completamente drogados.
pd. Y estoy chata de que mis escrituras cuando se tratan de tí, vayan dirigidas como una carta, como una carta de desamor.
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