martes, 10 de noviembre de 2015

De día, de medio día, de media noche, terrorífico silbido zumbido, lento, precíso, escurridizo por entre las paredes, las ventilaciones, las ventanas. Me persigue, le escucho merodear de habitación en habitación hasta encontrarme, susurrarme y perderme en su sombrío y misterioso venir. ¿Quiere que le pongan atención? Cómo incesantes que conozco. ¿Se aproxima algo? ¿Busca algo? ¿pasa algo?

Vertiginosa la noche que aquél despreciable penetró concretamente las paredes, de la casa, de mi mente. Intentó penetrarme aún más, me desnudó, me envolvió en su vibración 'pecaminosa'.

Llévame contigo.
le dije.


Nos perdimos en el espacio, el viento, nos mezclamos tanto en el viaje que aquél me sugirió emanciparme de mi cuerpo, burlar el pasado, el presente, el futuro en mi cabeza y abrirme hacia el despertar de ser un ente sin historia, sin vida, sin amor, sin obsesión, sin fin sin inicio...

Dije, Sí.


lunes, 9 de noviembre de 2015

Querido diario.

Hace tiempo que no publico nada, hace tiempo que no escribo nada. Escribo cosas, sí, pero son Nada.
Hace tiempo que no escribo nada, hace tiempo que ni siquiera lo intento, me da miedo, tengo miedo de darme cuenta que he dejado pasar demasiado el tiempo, demasiadas palabras, pocas ideas. Tengo miedo que al escribir me de cuenta de que ya no puedo, de que ya no sé hacerlo, que ya no puedo cautivarme ni cautivar a nadie. Me da miedo darme cuenta que dejé ir algo que apreciaba, algo que me hacía creer saber quién era yo, que definía mi 'persona', que dejé caer mi muleta de donde afirmarme para cuando me cuestionase el valor de mi existencia, el valor del qué hacer con mi ser.

Tengo miedo, estoy tapá en miedo, tapá en peras. (me dan asco las peras, me gusta el puro jugo de pera cocida, pero yo no puedo cocer mis peras...)
Una vez escuché por ahí, en la tele, que el miedo genera que las ondas del cerebro o las reacciones, no recuerdo bien, sean más lentas, es decir, te pones lento. Eso entendí yo. En el mismo programa escuché que las ondas o las reacciones que provocaba el sentir amor, era todo lo contrario, generaba frecuencias y reacciones del cuerpo mucho más rápida, es decir, cuando sientes amor, estás más despierto, más vivo, más veloz. Ahora que lo pienso y que lo relaciono con otras cosas que he escuchado en la vida (como que cuando se tiene sensación de peligro el cuerpo se activa, como para sobrevivir) me parece poco lógico, ya que cuando estas enamorado te pones 'atontado'? y que el miedo sirve para sobrevivir? jajaaj no lo sé, igual habría que entrar a definir tales estados y saber mucho más del cerebro humano. En fin, al punto que iba es que si eso de que el miedo nos pone lentos, es verdad, entonces en mí, al menos ha sido así. Estoy llena de miedos, miedos que me impiden vivir como supuestamente quiero, miedos que se transforman en excusas, miedos que me acompañan desde que soy niña. Soy miedosa, me reconocen así, yo me veo así, lo curioso es que el SER miedosa no abarca otros miedos más normales, miedos que tendrían otras personas como el caminar por una población mala, meterme a la casa de narcos, lidiar con flaites para comprar un poco de droga, no soy miedosa cuando se trata de probar una sustancia que me podría hacer daño, no tengo miedo cuando tengo que devolverme tarde en las noches, caminar por las calles oscuras y desoladas de Conchalí, en estado de poca sobriedad. No tengo miedo cuando hablo sin pensar o peor aún, actúo sin pensar.
Conozco las raíces de mis miedos, conozco los miedos que tengo ahora, miedos, demonios, no sé, miedos, peritis, no sé, miedos, inseguridad, desconfianza, no sé.
Puedo decir que criar a un niño temeroso, es lo peor que le puedes hacer. Madres de alma, sépanlo.

He estado pensando bastante en esto del mundillo virtual, pensando que hay gente que me dice que escriba, que hay gente que me lee y que le gusta mucho, otras poco  y otras que nada, obvio. Me pregunto, muchas de las personas que hacen arte, que escriben, que actúan, que cantan, que lavan la ropa, ¿lo hacen para mostrar/se a los demás o para mostrarse a si mismos a través de los demás? Igual la pregunta podría ser distinta. Todo podría serlo y no.
Decidí que quiero expresarme, mostrarme a mí misma, darme amor, darme seguridad, darme confianza, darme y darme hasta que ya NO me duela.
Por esa razón he decido tomarme nuevamente mi espacio, escribir lo que se me antoje, ya no me importa si sigo la misma línea o si la quebranto y la hago zig-zag, Quiero escribir las cosas que nunca hablo o que si lo hago pero no me ponen atención. Quiero comentar lo que he reflexionado, lo que he escuchado y aprendido por ahí, lo que me invento, lo que he sentido, lo que me hace ser y no ser cada día, las cosas que me gustan, que puedo compartir con todxs, bueno, no con todxs, con aquellos que quieran. Quizás después cuando sea vieja y quiera suicidarme, antes de hacerlo pueda ver quién fui a mis 21 años y en qué me transformé.

Con cariño para los de siempre y para tí en especial, que sé que me lees siempre y que actualizas la página buscando algo nuevo en este olvidado y moribundo blog. Para tí, mi muso inspirador, pura inspiración de desamor si, en el pasado....
Para tí, que muchas de las cosas que escriba o que he escrito las he vivido y compartido contigo, me recuerda a esa frase de Hall, de Malcom, "Nada de mi vida está completo hasta que lo comparto contigo..."







jueves, 9 de abril de 2015

María Pena







María Pena


La María la chupa por $300. ­ Escrito con lápiz pasta en la
puerta del baño de la escuela. ­


La puta María. María, La puta (entre las bocas de las señoritas de la escuelita.

Flaca, huesuda, de piel color mate, dientes separados, pelo café
corto cebiento, uñas con mugre. Mirada de ojos negros bien abiertos.


¿Cuántos piojos nos habremos matado? puras liendres huérfanas.


Jugábamos al pillarse, era bruta, pa ser tan flaca tenía fuerza,
los huesos los tenía filudos, ¿Para intentar machucar las manos de tus consumidores?


¿PAKÉTANXORA maría?


Nos Besábamos aveces, debajo de las mesas, amarrábamos los
delantales del uniforme a la rejilla del banco, donde guardábamos los
cuadernos, así teníamos cortinas cuadrillé azul y privacidad en
los mini cuartos de nuestro juego. Y ella aveces no quería jugar.


María Peña. Presente, Ausente, Presente tía ceci.


La maría compraba dulces, comíamos coyac, pico dulce. Me llenaba
la boca de chubis. Ojalá los dientes chuecos se nos pusieran de colores.


Cuando niña pequeña escuché una vez en una teleserie brasilera,
que alguien llamaba prostituta a una mujer, le pregunté a mi
abuelita que era eso, no me dijo. Saqué conclusiones, Yo sabía lo
que eran las protestas, mi mamá me había explicado, era cuando la
gente salía a las calles a alegar por sus derechos, y peleaban con
los pacos y andaban con carteles y que gritaban cosas. Entonces
pensé que una prostituta era una mujer que andaba en las
protestas. De esas que andaban gritando, o que se caían con el
guanaco, como salía en la tele.


Salió una protesta en las noticias y yo grité que ahí habían
muchas prostitutas. Ahí se quedaron plop, mi abuela, mi amá, mi tío.
Debe haber sido chistoso después de que yo les explicara mi
conclusión. Ahí mi madre me explicó que es lo que era una
prostituta, ahí supe que era un trabajo malo donde las mujeres
vendían su cuerpo. Tenían relaciones sexuales con hombres por
dinero. Yo no le vi nada malo.


A mis 9 años, ya le veía algo, repetía que era malo y ya sabía que
una relación sexual no era sólo revolcarse en besos. A los 9 años
estaba con mi madre y mi padrastro viendo las noticias, cuando dan
el comercial de "informe especial" un programa ataoso donde daban
reportajes de los horrores de "nuestro" país. El titular era "Niña
de 9 años se prostituye en dorsal de Conchalí" mostraron un par de
imágenes, y salía la silueta de una niña, de lejos, borrosa entre
las luces amarillas de las esquinas de dorsal, saludando
inocentemente a la cámara, mientras se encontraba parada de  puntillas y afirmada sobre la ventana de una camioneta.
Me mandaron a acostar.


Al otro día llegué a la sala de cuarto básico, me senté donde
siempre junto a la fastidiosa pamela. Habían murmullos, no los
mismos de siempre, viciao estaba el aire. Hasta que hablaron más
fuerte, algunas preguntaron a viva voz; "¿Vieron a la maría anoche
en la tele? la maría es prostituta"


Llegó la tía ceci. El asunto fue como un consejo de curso. Lo hablamos, muchas lloramos,lloramos juntas, la tía ceci nos explicó cosas, pidió amor y respeto para la maría, no era fácil, su vida, la de sus hermanas,
Muchos días desoladas, con hambre, con frío, las piel cochina, sin
ser protegidas ni amadas. No era fácil, crecer en una población
donde eran a veces cuidadas por vecinos, otras descuidadas por su
Su madre, que era pasterita y quién sabe de la demás familia. Se dice que ella las llevó a ser mujeres por las noches, de hombres
sucios, "malos y enfermos" a cambio de un par de lucas para comprar el mono. El maldito mono.


Un par de veces volvió a la escuela, jugábamos, no hablamos mucho
del tema, pero todos comentaban, murmuraban.
Después de un par de burlas y algunos procesos de "protección a
menores" La maría no volvió.
En octavo, alguien comentó que se había sabido por ahí de ella,
que estaba en el hospital, que unos tipos la violaron y le pegaron brutalmente


Unos años después, tomé la 107 de dorsal,caminé al final y escuché
su voz, como siempre medio afónica. Miré y estaba ahí en el
asiento al lado de dónde yo estaba parada, iba con un poleron
gris. Ya no era tan flaca, parecía haber tenido hijos, como ese
cuerpo de adulta un poco mayor, de mamá. Se veía un poco sucia,
tenía una cicatriz en la mejilla. Estaba con un hombre a su lado,
un tipo moreno, flaite y viejo. La seguí mirando, supe con certeza
en el alma que era ella, cuando alzó sus ojos y me miró, nos
miramos, en silencio, en un tiempo que se detuvo. Supo quién era
yo y supo que yo sabía quién era ella.


Las miradas nunca pierden la esencia.


Se bajó de la micro y la miré por última vez, aún la veía de niña,
con el jumper y sus piernas como dos palos. Miré por la ventana hasta que su silueta desteñida desapareció.

María, las esquinas de dorsal, tienen tus pasos perdidos, tus caminos rotos y tus besos sin amor.

domingo, 29 de marzo de 2015

verum libera  aut   lacrima   lumen sine anima   cor incruenta
verum libera  aut   lacrima   lumen sine anima   cor incruenta
verum libera  aut   lacrima   lumen sine anima   cor incruenta
verum libera  aut   lacrima   lumen sine anima   cor incruenta
verum libera  aut   lacrima   lumen sine anima   cor incruenta

domingo, 22 de marzo de 2015

siempre nos decimos hasta pronto, una despedida vacía, sé que nos volveremos a encontrar, sé que volverá por mi, siempre, siempre. Cada vez que te sienta, que toques a mi puerta yo abriré para ti, nos iremos juntas al anochecer, como lo cursi que podría ser.... Cuando vengas por mi y nos vayamos juntas a no permanecer, a olvidar el mundo que creé, a desechar las personas que no me ven. Quedarnos solas.

Hace tiempo esperaba un momento así,
      vernos a solas, ver tu sombra en los surcos del asfalto sucio,
revolcarnos en él
   susurrarnos verdades, mentiras, saborear la victimización de mis llagas.
darte de beber con mis lágrimas, alentarte con mis ahogados pucheros
vernos ensimismadas
tocarnos, sabiendo que pronto nos iremos juntas, que tomaré tu mano y no la soltaré, porque he decido que tu oscura belleza sea el manto que cubra mi cara ante la luz que me ciega, que me hace invisible.
Fui por mi propia cuenta. Eran unos tipos atractivos, entregando folletos, pregunté qué onda. Me contaron que era un tratamiento de belleza y felicidad. "Con aporte voluntario". En base a un procedimiento mental y físico en unas salas espejo. Yo me dejé convencer rápido, me convencí. Cuando eres un infeliz todo lo que parezca bonito te llama. Me fui con ellos, pero me dijeron que sola no funcionaría el plan, porque siendo bello solo, no se puede tener absoluta felicidad, los demás también tienen que estar en la red, pensé; no por pensar en los demás, sólo pensando en mí.
Entonces salí a las calles de los barrios donde aveces camino, busqué las caras conocidas, los convencí. Lo llevé a él también.
Llegamos a la casona, era vieja y sucia, yo aún confiaba.
Uno a uno fueron pasando a las habitaciones
Algo parecía extraño, las caras de los terapeutas, sus delantales con sangre. Yo aún confiaba.
Tengo mala vista. O es que aveces se me cierra o cierro un ojo.
escuché gritos.
Fue mi turno, caminé a la habitación, pasando por el pasillo habían pequeñas ventanas con vidrios gruesos y borrosos, veía siluetas de horrores. Yo aún confiaba.
Entré.

Me sentaron en una silla, llegó un hombre, comenzó a violarme, yo sabía que era malo, pero era un tratamiento de belleza y felicidad. ¿Después habrían frutos? "de seguro agusanados"

confusión, momentos distorsionados, oscuridad, imágenes entre cortadas.

conversaciones, miradas, sensaciones. No hay secuencia ni verdad ni sentido ni felicidad verdadera ni duradera.

tenía un parche entre el ceño. Algo había cambiado dentro de mí. Ya no tenia la mala vista ni el ojo medio cerrado, estaba mirando las habitaciones transparentes, veía en ellas como eran torturados todos aquellxs que yo había llevado. Escuchaba gritos de ayuda. No ayudé a nadie y traté de huir. Llegué a la sala de espera, aún estaba él ahí, le dije que todo era una equivocación, una mentira, un engaño de nosotrxs mismos. debíamos irnos antes de que no pudiésemos ser libres jamás. Seguía siendo ilusa.

Confió, por primera vez en mí. seguramente porque ya lo creía él también. Salimos corriendo por la puerta, pero en la salida eramos arrastrados como si fuésemos imanes y la casa fuera de metal, pero no somos imanes así que caminamos hacia adelante con todas nuestras fuerzas. Tomados de la mano.
Logramos salir del campo de fuerza. Corrímos bien lejos, de las calles de Einstein, el Salto, Huechuraba, bella vista, los cerros y los caminos oscuros. Nos detuvimos. Había que volver por el auto. Volvimos por las mismas calles. Yo estaba aterrada.

De pronto mi miedo estaba desbordándose de mi cabeza, comencé a sentir pellizcones en mis pies, desesperación. Miraba el suelo y sentía cómo una mujer blanca, cristalina, me tiraba de las ropas, de las rodillas, me palmoteaba las narices en ínfimos segundos, que la visión era casi como una alucinación, pero no lo era. Comencé a gritar, a decirle que algo me habían dejado dentro, que me atormentaba, que vendrían por mí, que estaban dentro de mí. Que quizás me estaba volviendo loca. Le dije mil cosas. Él estaba asustado, pero calmado y me dijo que teníamos que encontrar el auto, que estaríamos seguros allí.
Yo quizás necesitaba calor.
Me adelantó, no me quería mirar, lo sé, tenía miedo, pero quería el control de sí. Yo estaba desesperándonos.
 Fue entonces cuando mirando su espalda alejarse, miré a hacia la izquierda. Y los ví. Eran ellos. Ella.
Me agarraron fuerte, ella me abrazó, apretándome, para asfixiarme un poco. Miré hacia adelante y ahí estaba él, caminando lento, alejándose tranquilamente sin mirar hacia atrás. Yo estaba atrás, gritando su nombre, pero la voz no me salía, intentando moverme, pero estaba muy dura. No se daba cuenta que yo atrás estaba atrapada. pidiendo a gritos silenciosos que volteara a verme. Verme de verdad.
Pero nunca se dio cuenta.

Desperté.

        Aveces creo que aún sigo dormida.


martes, 10 de marzo de 2015

No llore, hombres hay muchos

Escribir, pensar que escribo, soltar las palabras en mi mente como si fuese un tecleo en el computador, ver las letras aparecer, juntarse y significar una prosa triste. Todo mientras me seco las lágrimas con la manga, me dejo rojo porque estoy enojada, todo mientras camino por las mismas calles de siempre, repitiendo las mismas palabrerías de víctima del amor. Llorando y susurrando a la misma luz amarilla de los pasajes viejos. ¿Cuántas veces me he visto igual? como una chiquilla desolada, llorosa, fúnebre y débil, dando lástima por el barrio. Imagino lo que imaginan los demás; pobresita, tiene penas de amor, alguien le rompió el corazón, la patearon, se la cagaron, ¿o a la habrán asaltado? ¿se habrá muerto alguien de su familia? se preguntarán aquellos que miran de vez en cuando la cara de otras personas en la calle. Quisiera gritar a los cuatro vientos que nunca he contado, que soy yo mi propia desgracia, mi herida más profunda, mi veneno enardecido calándome cada gota de sangre que quiere salir de cuerpo, explotando como salsa de tomate muy cocida en la sartén, soy yo el demonio que me desnuda frente a la miseria y me hace comerme su mierda. O quizás sólo es Dios que juega a las telenovelas. Le gusta el drama, lo sé, como a tí.

Al final, pienso que no hay final, pero no nunca sé si es el final o no. Nunca puedo decir que no.

Quiero decir que no.

pero gritaría que sí, que sí, sí, sí, como cuando suelto aquél sí lleno de placer en sus oídos, entregado y afirmativo.

Es impagable que el flaite de la bici se saque sus audífonos, detenga la bici y me diga que no llore, que hombres hay muchos. Estoy perdída en un mar de pesadillas.