Era verano y con unas chiquillas amigas del colegio nos fuimos a la playa, a un depa regio en Viña, el tio Osvaldo se rajó como siempre, ademas de ke las capbras juntaron plata vendiendo chokolito, moracrema, piña y chirimolla alegre en el cole.
Eramos 5 pollas, probé mi primer cigarro click, mi primer (y unico) pito de ruda y no pude tomar porque taba enferma de la guata con demasiada cagadera. Y quería puro tomar, pero me daba miedo cagarme.
Un día ke logramos despertar relativamente temprano y logramos no pegarnos en la teleserie brasilera, fuimos a pasear a Valparaíso, queríamos algo clásico como una chorrillana, así que le preguntamos a un hippie de la calle que dónde nos recomendaba ir, nos mandó a un local más viejo quel diablo, fanático de Santiago Wanderers ahí en la plaza Echaurren. Esperamos caleta de rato la chorrillana que cuando llegó a la mesa, para nuestro deleite, el cocinero se había pegao el truco y le puso romero, estaba tan mala la chorrillana, tan mala, que decidimos pedirla para llevar y dársela a los perros callejeros. Cuando salimos del local puro puteando, caminamos ,medias desorientadas (como siempre andábamos,por la calle) por una calle de esas conocidas y clásicas de Valpo kerido, entre las casas altas y viejas habían pasajes angostos, sucios, pasaos a meao (como todo Valpo) y con murales bacánes (como todo Valpo) en uno de ellos llamó nuestra atención los gritos de una mujer vieja, intentando pararse del suelo del callejón. Dijimos, mejor le damos la comida a ella, y fuimos a verla, a preguntarle si estaba bien, estaba quejumbrosa y dólida intentando pararse. Le ofrecimos ayuda y lento nos acercamos, tímidas, para intentar pararla y el perro con el ke estaba, se engrifó, era un perro, pero no sé como se le dice esa reacción en los perros, la cuestión es que nos echó la mansa choriá.
Calma Lobo, deja las niñas Lobo -- mientras le agarró su largo pelaje negro del lomo, hasta quedarse
con gran resto de pelo negro del lobo en sus manos arrugadas de vida difícil--
El Lobo era un perro grande, negro, con un pelaje de lobo pero con puntas medias rubias, como mechas californianas, y algunos dreadlos en las patas. El perro la cuidaba como nadie nunca la cuidó.
Le ofrecimos la chorrillana pero ella dijo que no podia comer, estaba curada, muy curada desde siempre. Ya no digiere comida, ni agua podía tomar nos dijo. asi con su voz de vieja y curada.
Nos hablaba cosas, se entendían algunas, nos decia que le dolía y se apretaba la guata. Nos contaba que era de petorca o algo así, que de allá se había venido ella al puerto y que el puerto la encantó con brebajes y olor a mar, que los marinos la trataban bien y que pagaban lo que ella quisiera tomarse.
¿Cómo se llama? SEÑORITA Nora y respétenme la ficha.
espasmos, muecas, palabras indescifrables, nos pide que la ayudemos a mear.
la ayudamos como cuando ayudai a esa amiga borracha en el carrete a que no se moje los calzones
Yo tenia pena, (aunque en ese tiempo aún no me penaba tanto la pena), la miraba con pena, estaba ella destruida, por el encanto del puerto, del licor y sobre todo ese marino que amó.
Maldito que me dio un anillo y no volvió.
Y nos mostraba el anillo en su mano, estaba, pero invisible, se veía que estuvo ahí, tangible como el Lobo que nos miraba siempre desconfiado.
Ese marino, dejó una marca como todos esos amores mal paríos. Como todos esos desgraciados que te prometieron amor del weno pero de weno no tenían nada y lo único weno fueron sus palabras, sus bonitas palabras, sus ricas caricias, pero la piel se lava y las palabras se olvidan.
Pasaban personajes por ahi cerca del callejón y ella les pedía moneas y a los que no le daban, ella les gritaba, váyanse pa talca y respeeeentenme la ficha.
Y nos contaba que tenía hijos, que ella no sabía de ellos, que el alcohol era más fuerte.
Nos repetía que ella amaba al marino, pero que nunca volvió a buscarla. que ella lo esperó ahí en el puerto, que ella miraba a todos los marinos que pasaban para ver si alguno era èl. que todavía mira a los marinos pa ver si alguno resulta ser èl. Pero el marino nunca volvió
Y yo me pongo a llorar y ella se asusta y la gata me reta y ella se asusta más y dice porque tai llorando camela? te enojaste conmigo? y se pone a llorar tambien y yo la abrazo y ella me abraza y todas se ponen a llorar.
Conversamos mucho rato con ella, ahí en el callejón, mientras el lobo se comía la chorrillana con romero, pero sin dejar de desconfiar. Ese ha sido el único perro que no le he podido hacer cariño.
Le decimos si nos podemos sacar una foto con ella y ella se pone contenta y dice que si le podemos llevar la foto, que la quiere guardar.
Nos dice que se mea siempre, que si le podemos dar ropa vieja.
Le decimos qe sí a todo, menos cuando nos invita a tomar,
venganse a tomarse un vinito conmigo.
Al otro día volvimos con 2 pantalones de polar que le compramos y la foto en grande impresa, no la encontramos, pero todos la conocían asi que se lo dejamos a una tía que vende sopaipas.
¿Te habrán quedado buenos los pantalones Norita? ¿Les mostrarás la foto al marino cuando vuelva?
Váyanse pa Talca y respeten la ficha.
https://www.youtube.com/watch?v=gLAVu2VvaU4
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