jueves, 15 de febrero de 2018

los fantasmas del hogar

es de noche
las luces de tubo enblanquecen la oscuridad
el agua corre por el baño, los envases vacíos de jugo, están
tirados por cualquier parte, un adorno más al desorden
es de noche

se siente el silencio de la casa
los chicos se acuestan
la tía dice que hay fantasmas
que hay almas en pena, que merodean el hogar, que nos miran
dormir mientras el turno avanza
me dice que oye su nombre, que le hablan al oído mientras
duerme
hay fantasmas en la casa, pero yo los ignoro, este es mi
trabajo, me dice la tia de turno.
andan por ahí, cambiándome de lugar las cosas,me botan el
cloro, molestan y hacen ruido, pero yo los ignoro.

Hay fantasmas en la casa, si los hay, yo los siento, los oigo
ir, venir, corretear y enojar
son los espiritus de los niños
las rabias y miedos de los niños
el abandono que toca sus mentes en cada noche fría, cuando se
abrazan entre ellos, se tocan, buscando calor, sensación,
quizás amor.

hay fantasmas en la casa, yo los oigo dar pasos de furia, los
oigo llorar, se descompensan, como dicen.
son sueños, son vidas que murieron para revivir estancadas en
las vueltas interminables de aburrimiento en un día domingo
en una casa de acogida
son fantasmas, almas en pena, almas en pastilladas
almas erotizadas
almas maltratadas
almas caprichosas
almas institucionalizadas

Penan con rabia.
no son los portales cerrados, no son los espiritus de alguna
familia de la aristocracia que se retuercen sin descanso en
esta casa antigua
Es la rabia de vivir en una casa de acogida, es la rabia de
que exista una familia que me abandonó, una familia que me
maltrató, una familia que se drogaba mientras yo intentaba
dormir abrazado de mi peluche sucio, una familia que se
prostituía mientras yo jugaba en la calle, mientras los
vecinos me toqueteaban, mientras mis hermanos me abusaban,
una familia que vivió en la miseria, en toda la miseria
humana. es la rabia de que el sistema nos haya barrido como
un monton de basura que hay que esconder debajo de la
alfombra. ahí estamos aún, como basura en la alfombra,
carentes de todo.
son fantasmas que penan, penan una vida mejor, penan una vida
diferente, penan no haber sido el niño que su familia amó y
protegió, lejos de la droga y la dejación.

son los fantasmas del hogar, que penan por sus sueños. Pero
las tías ignoran a los fantasmas, ellas los ignoran porque
hay que hacer el trabajo y los fantasman no hacen nada mas
que penar.
En el hogar, hay fantasmas de carne y hueso.

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