El morado anaranjado del cielo atardeciendo, daban la tonalidad a nuestras pieles juntas, saboreándose al fresco libre de aquél campo semi abandonado. Sus gemidos en mi cuello, qué rico, qué suave, ahí más fuerte, sujetándose de mi cintura, acaparándola entera con sus grandes manos.
Me tienes loco.
Hazme toda tuya
Eyaculemos juntos.
La punta de su glande besaba el tope profundo de mi vulva enrojecida, enardecida, perdida, abriéndome al frenesí.
Mis cachetes retumbaban al choque de su vientre bajo
Clávame
Mátame
Un calor que desbordó la pared de mi sexo y subió hasta mi pecho, retorciédome, gimiéndo, mientras él derramaba en mí su semen caliente, esparciéndose por mi clítoris suavemente, piel de gallina, ojos blancos, su boca semi abierta, nuestros olores compentrados, mi ano dilatado.
Un orgasmo, una muerte onírica.
Ya no luce como sauce llorón, pienso, porque lo dejamos cargado de pasión.
No diggity, no doubt...Uhh!!
ResponderEliminaruh genial. Pd: me gusta tu fotito
ResponderEliminarBuenísimo
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar