sábado, 29 de marzo de 2014

Y

Y me transformé en el éter de tu boca, en el éter de tus sentimientos carbonizados por el odio que en tí ardía, y que no pude apagar con mis lágrimas secas.
Soy éter que envuelve tus poros, que penetra las cuencas de tus ojos, que te deja ciego cuando intentas ver lo que no existe.
Y escucho el correr de tu sangre y la espero cuando llega a llenar aquél desmembrado falo.

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