Giraba sin control en un amanecer perverso
Podía no ser y ser a la vez lo que siempre aborrecí y critiqué, lo que siempre desprecié y juzgué, pero no me importó, porque sentí el ánimo de revolución (cambio), sentí como cada cosa que componía mi cuerpo se abría a la nueva sensación, y lo experimenté, lo degusté y lo quise volver a hacer; pensé en el futuro, quise bailar con sus garras suaves, entregarme a sus susurros, hacerla mía y hacerme suya.
Nos conocimos, transformó cada parte de mí en un adherente a su locura, me transportó por la atmósfera de la imaginación y la complacencia
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