jueves, 21 de julio de 2016

De alguien para Vorágine. Me gusta mucho.

Hay situaciones que
precisamente
al no despilfarrarse tan ligeramente
enaltecen su significación personal

Tal y como tú
que al imposibilitarte alcanzar
el clímax de la realización personal
sino es vanagloriándose de tu cruda y polémica honestidad
te callas, y avanzas.

Tal y como tú
caminando de manera caricaturesca
mofándote de lo que pretendes ser
pensando en lo ridículo que es estar ahí
tan expuesta y atrapada a la misma vez

Te incomodas ante tanta atención.

El placer culpable de cosechar lo que sembraste, cabeza baja, ojos irritados, ropa descuidada y piel accidentada, te germina una lúgubre sonrisa.

Todos deseamos saber si existes en consecuencia.

Deseamos presenciar a la ácida lengua desgarrando cual desafortunados tímpanos utilizando tus putrefactas y nauseabundas palabras que ennegrecen hasta el más minúsculo atisbo de inocencia escondido en lo más recóndito de la consciencia, tal y como lo haces al escribir.

Adelante estremece mi vigilia quebranta mis prejuicios pulveriza cada axioma que creía sagrado vierte un bidón de radón sobre mi consciencia y hazla volar.
Que el tóxico humo negro invada cada dimensión de mi cuerpo como si fueran tus palabras, y oxídalo.
Que sea una grotesca masacre sin sobrevivientes ejecuta a cada recuerdo prisionero y borran mi nombre por completo de la faz de la tierra.
Degolla cada animalejo concebido por las blancas mentiras y dáselos a comer crudo a cada charlatán que hizo creer que tus palabras debían ser censuradas e incluso condenadas.
Haz explotar mi compresión a por el mundo.
Que de existir tu mirada hace cinco siglos atrás, que no quepa duda alguna, se hubiera extinguido entre las cenizas de la hoguera.
Quién eres y quién eres de verdad.

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