viernes, 22 de julio de 2016

La muerte parafernálica.


Entregados y envueltos rehaciendo el amor, estaba posada de espaldas, con las piernas hacia arriba un tobillo alineado con el otro, a larga distancia, él sobre mi, penetrándome arrodillado, nuestras caras encontrándose, con sus manos afirmando mis brazos abiertos, en cada movimiento su abdomen presionaba mis caderas, mi cuerpo torrido. Sus ojos tenían emoción, me miraban con aparente amor. En cada vaivén sus manos lentamente se acercaban a mi cuello, nuestros encuentros de piel húmeda, junta, espasmada desde dentro, confluyendo hacia el máximo punto de conexión y placer compenetrado. Sus manos llegan a mi cuello, rodean su contorno. comienza a apretar fuerte, y cada vez más fuerte, sincronizando la intensidad con la que me clava con su pene. Ya no puedo respirar, contuvo  mis gritos, acallando mi voz, cerrando mi garganta, la sangre se quería escapar furiosa dentro de mi cabeza, escurrir de mis ojos, angustia, agonía, desesperación mientras la estridente y desorbitada mirada de sus ojos violaba la mía; suplicante, moribunda, aterrorizada y doliente mirada. Sería la última que vería, que sentiría, la muerte estaba ahí, responsable de aquella visita, tu mirada envená, y tus enajenadas manos en mi cuello. Sé que me estabas amando, tanto tanto que tenías que ser tú quién me quitase la vida, quien apagase mi pulso, mi respiración, la luz de mi ojos, el calor de mi piel. Tu quien tenías que poseerme por ultima vez en tus manos, como siempre estuve en ellas.  Tuve un último orgasmo, ahogado mientras dejaba de existir. Y nunca dejamos de mirarnos a los ojos.
La inerte carne de mi cuerpo se pudría al lado de ti, de ti abrazándome, con la mirada perdida en mi cara muerta, ¿qué pensaría?.¿esperaba ver cada minuto de la descomposición de too esos momentos y sensaciones pasadas en aquel cadáver? Preso mi cuerpo vivo y muerto fue de la expresión de tu delirio obsesivo con mi ser, preso de tu ira, de tu vileza pasión, de tus caricias en mi piel helada, de tus besos entregados y casi caníbales con mi cuerpo muerto, no me besabas a mi, besabas mi envase, me besabas como un objeto a tu disposición, en un frenesí de excitación y necrofilia prolongada, metiendo tu pene en cada orificio que encontrases en mi. Buscabai amarte. Te hacías el amor a tí mismo.Lo que eras a través de mí.

Tuviste hambre, una necesidad más que satisfacer y decidió alimentarse de mí, aún mi cuerpo muerto estaba fresco y siempre le había gustado mi sabor. Partió por tragar cada carne que arrancó de mi vagina,luego pelo por pelo, cuero por cuero, grasa por grasa, músculo por músculo, tendón por tendón, tenia tanta hambre insaciable, masticó recuerdo por recuerdo, sensación por sensación, amor por amor, todo aquéllo que deja de ser, cuando se muere. Se lo tragó todo. Devorada en 5 días.
Cuando ya sólo quedaban mis huesos, comenzó a molerlos, incesantes horas de moler y moler, de machacarme. Cuando ya eran como harina, separó grandes líneas y las jaló con toda la fuerza de la inhalación que pudo. Cuando ya no quedaba nada de mi, se sintió satisfecho. Lleno de nada. Ya no nos separaríamos nunca.. Pero le dieron retorcijones, le dolió el cerebro y cayó pálido al suelo. se vomitó, se defecó, sangraba espeso, de su nariz escurrían mis restos. Yo me escapaba por los orificios donde podía ver luz, porque dentro estaba tan oscuro que no encontré su alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario