Y es verdad que me dan ganas de volverme loca, de ir por ahí derramando lagrimas en los testículos de algunos hombres, de volverme traicionera, burlesca, irreverente y más caliente
De chupar, succionar
De acabos y me acaban
Volverme loca, un disparate de suspiros mezclados, de volcanes humeantes.
Decirlo todo siendo baja, en voz alta, sucia.
-Por encimita sería feliz, o quién sabe-
Volverme loca, declararme a las séis que ví pasar en el metro
los dos del barrio, los cuatro de la sede, los diez del chat, los cinco de cualquier lado, los 7 pasados, las veinte del porno, los quince actores, el del ezpañol azí, los viejos de la mitá de siglo.
Volverme loca
Cambiar de locura, es en verdad.
Pero mi necedad no cura esa
¿necesidad?
Métemelo en las alturas, en los barcos, en los baños, en los portones, las cunetas, las botellas, los juegos, los colchones, en el pasillo, en la nave, en la miseria.
Puta, me quiero volver loca, olvidarme de mi amor, de mi corazón
Ser dependiente de mi choro libre y ensimísmao.
Todo eso, pero te amaba, era más fuerte que cualquier sueño de remojón. Más fuerte que pensar de verdad en una traición.
Y era verdad, pero prefería su amor. Pero ya no.
Pero.
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